Así lo vivimos

Tom Brady, solo en la cima

Los pasillos de los estadios, ese camino del emparrillado al vestidor me han dejado ver momentos difíciles de olvidar.

Las lágrimas de Peyton Manning en Miami; la extraña actitud de Marshawn Lynch en Nueva York, con la cara tapada mientras sus compañeros festejaban el título; la secundaria de los Empacadores entregándole a Charles Woodson el Vince Lombardi pues dejó el partido por lesión; los últimos minutos de Ray Lewis como profesional.

El contraste entre perdedores y ganadores es inmenso, a veces, es difícil entender cómo pueden mantener la cordura cuando decenas de reporteros y curiosos somos testigos de esos instantes de impotencia.

En febrero del 2012 esperaba afuera del locker a Rob Gronkowski para la entrevista posterior al Super Bowl que perdieron ante los Gigantes, cuando se paró junto a mí Gisele Bündchen, segundos después me preguntó si sabía cuánto tardarían en salir los jugadores y le expliqué que con Tom Brady sería un poco largo, que tendrían muchas preguntas.

Tomó una llamada en la que se quejó de lo sucedido en el partido, molesta, esperó en la puerta hasta que alguien del staff de los Patriotas la llevó con su marido. Salieron perseguidos por cámaras, como una escena de paparazzi, todos querían retratar esas caras largas.

Pero este domingo fue diferente, los niños lo esperaban fuera del vestidor y Gisele no tenía razón para quejarse. Fue el mejor Super Bowl de los seis para Brady, comandó las ofensivas a su modo y a pesar de dos intercepciones se las arregló para hacerle cuatro touchdowns a la mejor defensiva de la Liga.

Entró al vestidor y abrazó primero a Stephen Gostkowski. En su casillero le esperaba una foto de sus tres hijos y su esposa en la playa, notas que le recuerdan cosas que corregir, como apoyarse más en las puntas, aflojar el torso y echar la espalda para atrás. Salió caminando solo hasta el camión, un par de reporteros caminábamos junto a él, sin paparazzi, sin equipo de seguridad cuidándolo.

A los 37 años aún piensa que puede ser mejor.

Lo cierto es que no puede ser mejor, su cuarto anillo lo pone en la cima y lo que venga solo hará más grande su legado.

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