Así lo vivimos

Rio 2016: Eu sou jornalista, Día 3

Comenzó la locura

El segundo día nos dejó una docena de historias que podrían ser portada alrededor del mundo. Sin duda, la más conmovedora es la de Majlinda Kelmendi, la judoca de Kosovo que ganó la primera medalla de oro en la historia de su país.

Quedó tendida en el tatami después de vencer a su rival italiana, pero las lágrimas más conmovedoras fueron las de Novak Djokovic, a quien se le volvió a negar la presea dorada individual al ser sorprendido por Juan Martin del Potro. Parece insignificante contra ganar un Grand Slam, pero ni Nole ni Roger Federer tienen una en su vitrina.


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El parque vive

No cuenta con las figuras icónicas del Cubo de Agua o el Nido de Pájaro como el de Pekín, ni un estadio Olímpico como el de Londres. Pero cuenta con el basquetbol, el tenis y la natación para mantenerse lleno hasta la media noche. Todavía quedan algunas entradas y los boletos para ver a Estados Unidos en la duela o los estelares en la pista central rondan los 4500 pesos. Mucho más en la reventa.


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EN PORTUGUÉS

“Eu acredito”

-Yo creo-. El canto se escucha en la tribuna de los estadios de Río de Janeiro, desde para apoyar rivales que están desahuciados como la selección de basquetbol de China ante Estados Unidos, hasta los equipos locales que se meten en problemas a pesar de ser favoritos, como la pareja de voleibol de playa, que fue sorprendida por Cuba en Copacabana. Es la versión brasileña de nuestro ‘sí se puede’.