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Ochoa, la víctima del "Jabulani"

En los pasillos de vestidores del nuevo Estadio Corona, dentro del TSM, se pueden ver las fotografías de los equipos que visitan por primera vez el inmueble. Ahí está una impresión del 17 de marzo del 2010, hace cuatro años, cuando Corea del Norte jugó ante la selección mexicana que dirigía Javier Aguirre.

El Vasco regreso al frente del Tricolor en 2009 tras el desastroso experimento de Sven-Göran Eriksson. Durante sus primeros partidos oficiales, ante El Salvador y Trinidad y Tobago le dio la confianza a su viejo conocido Óscar Pérez, pero los otros cinco fue Guillermo Ochoa el que se afianzó finalmente como titular.

Hasta aquella noche en el Territorio Santos Modelo donde se convirtió en un “payaso”, “malo para las salidas”, “inseguro” y el millón de adjetivos con el que se le ha descrito.

Fue un amistoso que México ganó 2-1, con un par de golazos, el primero de tiro libre cobrado por Cuauhtémoc Blanco y el segundo con un Javier Hernández que tras una gran jugada se desmarca y remata.

El de Corea del Norte fue un gol de esos que se le atañen al arquero, un disparo de Cho afuera del área que Ochoa ataca hacia su rodilla izquierda y termina botando en su hombro derecho. El balón, el Jabulani que Adidas presentó para el Mundial de Sudáfrica cobró su primera víctima. El disparo se movió como pelota de playa, terminó en la red y sembró la duda en Aguirre.

El Conejo salió del olvido y fue titular en el primer partido de la esperada gira europea en Wembley ante Inglaterra. Semanas más tarde fue inamovible durante el Mundial, dónde la mitad de los porteros se quejaron del Jabulani.

Comenzó el nuevo ciclo y por diversas circunstancias perdió terreno ante José de Jesús Corona, que fue campeón en los Juegos Panamericanos y luego Olímpico en Londres 2012.

Las pocas veces que el Chepo de la Torre requirió a Ochoa respondió y anoche hizo lo mismo. Mitigó la calamidad que representaron Héctor Moreno, Rafael Márquez y Diego Reyes, que fueron superados en cada embate y nunca coordinaron su línea de tres.

Un amistoso ante Nigeria no es suficiente para que Ochoa recupere la titularidad ni para hacernos olvidar los extraordinarios cuatro años de Chuy Corona, pero al menos abrió de vuelta el debate, a final de cuentas a Memo le bastó un amistoso para irse a la banca.  

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