Así lo vivimos

Mohamed ya ganó

Me cuesta trabajo entender el gesto de enfado de Antonio Mohamed los últimos días. En cada aparición pública muestra su hartazgo, esas ganas de contar toda esa verdad que no se puede contar para no afectar al grupo que hoy juega la final de ida en el Universitario.

Se ventiló su salida al terminar su contrato y también quien será su reemplazo, no pudieron esconder la disputa, grave, con Paul Aguilar con una lesión inventada, ni la ruptura definitiva con la directiva.

¿Pero por qué no aparecer con una sonrisa enorme a las conferencias de prensa y entrevistas previas a la final?

Mohamed ya no tiene nada que perder, el equipo está en la final y si no salen campeones será inmediatamente justificado con este “extraño” ambiente en el que el técnico que terminó en primer lugar de la tabla general se va sin una explicación clara.

El próximo martes, regresa a Argentina para quedarse seguramente hasta el verano sin trabajar en México, librar su mente de esta falta de respeto a la que fue sujeto y regresar con otro gran contrato, a otro grande donde tendrá otro plantel capaz de coronarse. Como lo hizo en Tijuana, como lo puede hacer con América.

¿Alguien duda de las ofertas que tendrá?, habrá al menos tres equipos, con cartera grande en México que podrán aceptar que cambie el día de entrenamiento y no llegue por que fue a ver a su familia a Argentina, un pretexto completamente legítimo, pero que ante la constante, fue lo que terminó por alejarlo de una directiva que, como él, está interesada en otro título y lo respaldará a muerte hasta el domingo, aún en temas como la separación de un seleccionado nacional.

Si América vence a Tigres, a partir del domingo las formas importarán muy poco, tendrán el argumento para ser los más grandes en la historia del futbol mexicano, la doceava copa en la vitrina. El marcador global será una anécdota para el americanismo y no tendrán a un ídolo como el Piojo Herrera, sino al mártir incomprendido, que se fue a pesar de que salió campeón.

Con el trofeo en la mano, no habrá quien le recuerde que el vestidor si estaba roto, no hay armonía cuando a uno de tus titulares, tal vez el mejor en su posición en México, lo dejas fuera de la final por una diferencia irreconciliable.

Mohamed deja pocos referentes en este América, algunos de sus refuerzos fueron rentables, pero siguen lamentando la falta de Rubens Sambueza para desequilibrar, tampoco inventó al Miguel Layún que juega por derecha, pero este año tuvo partidos donde el lateral izquierdo parece tan evolucionado que se acomoda y hace goles por izquierda y derecha. Como extremo o como volante.

Al Turco no lo corren, el mismo dejó claro que “las cuentas se hacen al final” su contrato se acaba y no van a renovar.

La presión desde el lunes será para quien ocupe ese banquillo, llámese Gustavo Matosas o no.

A  Mohamed no le va a faltar trabajo ni gente que pida su regreso a Coapa a la primera mala racha del 2015. 

carlos.contreras@milenio.com

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