Así lo vivimos

Lo que Mayweather le robó al boxeo

El 2 de mayo de este año, la pelea entre Floyd Mayweather y Manny Pacquiao representó el clímax del boxeo. Más allá de lo que sucedió en el ring, que nos convenció a muy pocos, llevó este deporte a una dimensión insospechada, una recaudación en taquilla de 72 millones de dólares y superior a los 400 millones en Pago Por Evento, casi el triple que su antecesora entre Mayweather y Canelo.

Mayweather Jr. se embolsó los millones, pero el boxeo perdió algo, a los que nos tocó estar en el MGM Grand vivimos un hecho sin precedentes, 10 veces más reporteros que en otras grandes carteleras, boletos que nunca estuvieron a la venta para el público porque se quedaron con revendedores de alto perfil o servicios para clientes Premium en casinos de Las Vegas, una locura desatada tras siete años de esperar un combate que, a final de cuentas, no convenció a los fans; los que ponen el dinero.

Pero el segundo semestre nos mostró la realidad, aunque el boxeo se mantiene como un negocio jugoso, esas cifras no van a regresar. Floyd volvió al ring el 12 de septiembre, al que promovió como su último combate, ante Andre Berto y las ventas por Pago Por Evento fueron cercanas al 15 por ciento de su cartelera anterior. Apenas unos 550 mil hogares la solicitaron.

La segunda pelea más grande del año, Canelo vs. Cotto, en los escenarios más optimistas vendió un millón 200 mil PPE y las tribunas del Mandalay Bay tenían algunos huecos. Para 2016 Golovkin vs. Canelo parece ser lo único que ilusiona a los seguidores del boxeo.

El pastel no se los va a robar el UFC, por más que aparezcan fenómenos comerciales como la destronada Ronda Rousey o el irlandés Conor McGregor, quien piensa poder vender tanto como Floyd cuando termine su carrera, depende de los propios promotores del boxeo hacer que su producto evolucione.

La gente no volverá a emocionarse así con ninguna pelea, la desconfianza siempre estará presente para desembolsar casi 100 dólares; es hora de virar, como lo están haciendo todos los medios, a los sistemas móviles, a streams en vivo en precios accesibles, a ofertas permanentes como PBC que lleva grandes peleas como la de Mares vs. Santa Cruz a la tele abierta en Estados Unidos.

Floyd se despedirá, a más tardar en 2016 y con él se llevará el negocio del Pago Por Evento.


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