Así lo vivimos

Hora de la última “hazaña”

El partido terminó 96-76, aunque México compitió hasta el segundo cuarto la historia fue la misma de los dos encuentros anteriores en los Juegos Panamericanos.

Para el debut ante Argentina éramos más de una decena de reporteros esperando a Sergio Valdeolmillos, esa tarde ante Canadá, esperaba yo solo al coach. Siempre guarda las formas cuando habla con la prensa, pero la frustración era grande. El coach español habla de “hazañas” en un sentido diferente al que le damos en el deporte, trabajaron para ese torneo a destiempo, con medio equipo lesionado, como siempre tiene que pasar en México.

Los que no siguieron los partidos o no comprenden de basquetbol vieron cuatro derrotas, México en el último lugar, para algunos, los que solo han visto por sus bolsillos y no por el desarrollo del básquet había que celebrar.

Toronto dejó claro algo que Valdeolmillos ha venido adelantando desde el año pasado, cuando la se anunció la sede del FIBA Americas en Monterrey, calificar a los Juegos Olímpicos es una misión mucho más compleja que ir a la Copa del Mundo.

En estas semanas se disputan solo siete boletos alrededor del mundo, uno para Oceanía, uno para África, uno para Asia, dos para Europa y dos para América, solo llegar a Río 2016 es un logro para todos los que clasifican.

Brasil (que resolvió sus pendientes hace apenas unos días) y Estados Unidos ya tienen el boleto, pensar en ganarlo en el torneo de repechaje, con los europeos en la mezcla se ve muy difícil.

México jugó en Panamericanos con un máximo de ocho jugadores activos, enfrentando absurdos como una prelista que no servía y la aberración de mandar a Bill Cartwirght al matadero en Veracruz 2014.

Regresan del torneo de Cuatro Naciones y viene el cierre de la preparación. Canadá trae un equipo imponente, base de los JP de Toronto y casi una decena de jugadores de nivel NBA; Argentina con Scola, Nocioni y Campazzo da miedo; Puerto Rico y Dominicana son dos equipos conocidos, donde cada partido es una guerra.

La base de los jugadores y el entrenador saben lo que es lidiar con todo eso, si la gente en la tribuna del Palacio de los Deportes responde tendrán un arma a favor, pero ojalá que sea la última “hazaña”, porque faltan cuatro años para el siguiente mundial y décadas de mala organización por superar.

carlos.contreras@milenio.com

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