Así lo vivimos

Más como Gignac, por favor

Gracias a este trabajo he podido conocer muchos países, muchos periodistas extranjeros y personas, que en la mayoría de los casos, se muestran curiosas sobre México.

Todos tienen preguntas sobre el Chapo y temas de violencia. No sé si estoy loco, pero a mí me gusta hablar de todas las cosas buenas que tiene México, no se pueden meter los problemas abajo del tapete, pero a mí me encanta invitarlos a conocer más, decirles cuánto me gusta vivir en mi ciudad, ir a las playas y visitar otras ciudades como Tijuana, Guadalajara o Monterrey, por mencionar algunas.

El fin de semana pasado pude conocer en persona a André-Pierre Gignac cuando convivía con los peleadores de UFC en el hotel de concentración de Tigres y escribo este texto a uno minutos de ver su gol de chilena ante Chiapas.

Sí, estaba un paso adelantado y debió ser fuera de lugar, pero le quita poco mérito a la gran definición, a lo hecho por el francés dentro y fuera de la cancha en estos pocos meses que lleva viviendo en Monterrey. Si bien no fue el campeón de goleo, no ha defraudado a la afición de Tigres.

Lo mejor, ha demostrado que venir a México no te saca del panorama de tu selección, sí, vino por dinero, como todos los futbolistas profesionales, pero regresó a su país a hablar bien de la Liga, de la ciudad donde vive, del país, de su estadio, de su afición.

Es fácil enamorarse de una tribuna tan entregada como la del Universitario, pero también es fácil que se den cuenta cuando un jugador solo llegó por obra de un promotor, por un negocio de algún directivo y no por su calidad.

Gignac tiene el talento y las condiciones atléticas para seguir jugando en Francia, en equipos de puestos europeos, pero juega en Tigres, donde mantiene su nivel de juego.

Gignac es lo mejor que pudo pasarle a la Liga MX en este semestre y ojalá que su caso tenga eco, porque hacen falta más mexicanos y mejor aún, extranjeros que hablen bien de México.


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