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Diario panamericano. Día 7: El drama de las marcas

Las declaraciones de la nadadora Fernanda González a Claro Sports desataron una serie de cuestionamientos para todos los atletas.

La era de Atlética, de los uniformes reciclados y que se rompían, parecía haberse quedado atrás. Hoy no basta que la Federación de Natación trabaje con una de las mejores marcas del mercado para la práctica de su deporte como Arena, pues siempre habrá atletas que necesiten un equipamiento en particular.

En el tema no hay blancos ni negros, todo se tiene que matizar, pues tanto Fernanda está en su derecho de vestir lo que sienta que le ayuda más en su rendimiento, como el COM está obligado a hacer que se cumplan las reglas, sobre todo la de las marcas comerciales, como Yakult, que estaba presente en la gorra de la nadadora.

Pero de no ser por ese tema, que requirió la participación de Alfredo Castillo, director de la Conade para lograr que Fernanda compitiera en los 100 metros dorso, nadie se hubiera percatado que la arquera Aída Román, también traía el patrocinio de Banamex en su gorra desde que compitió en individual, no solo el viernes.

Sofía Arreola se quejó de que solo tenía un uniforme sucio para competir en ciclismo.

Llevo media docena de coberturas de este tipo, Olímpicos, Panamericanos y Centroamericanos y todavía no entiendo cómo seguimos con problemas por los uniformes y es que con las redes sociales cualquiera se engaña.

El jueves hasta porque algunas nadadoras se bajaron el hombro de su traje algunos ya justificaban que les quedaban chicos.

En fin, ahora Castillo y Carlos Padilla tienen un nuevo tema que tratar y son las gorras, trajes de baño y patrocinadores, cuando en realidad ya tienen mucho de qué preocuparse con el rendimiento de los deportistas o el desorden que tienen muchas federaciones. 

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