Así lo vimos

Diario panamericano. Día 3. El amargo sabor del empate

Me ha tocado ver jugar a la selección mexicana lejos de nuestro país, tan Lejos como Londres o Nueva Zelanda y siempre es lo mismo con los aficionados, hacen falta un centenar de nacionales para lograr que el grito de “Puto” se escuche en cada saque de meta, falta no marcada o tarjeta para mis tricolores, que siempre corean con un “culero” desde la tribuna.

Poco más de 15 mil mexicanos residen en la zona urbana de Toronto, pocos de éstos hicieron el viaje hasta Hamilton, una hora de trayecto hasta un estadio de pasto sintético. El BMO field está en el corazón de los Juegos, frente al Lago Ontario, pero tiene pendientes compromisos de la MLS, de la Copa Oro y el partido amistoso entre Benfica y PSG y solo se utilizó para el rugby sevens durante el fin de semana pasado.

Hoy la femenil se juega contra Argentina la clasificación. Puede significar la eliminación de los equipos que lograron medalla hace cuatro años. Al tiempo.

Por otro lado, faltó sincronización entre Paola Espinosa y Alejandra Orozco, también con Iván García y Jonathan Ruvalcaba pero cayeron dos oros más en clavados, cinco, para mantener la hegemonía en el continente. Hay pocos días para preocuparse por errores y es tiempo de pensar en el campeonato mundial. A menos de un mes de distancia. 

 

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