Así lo vivimos

Diario panamericano, Día 13: México vs. Panamá, parte 2.

No había forma de evitar la pregunta, de hecho ni el entrenador de la selección nacional en los Panamericanos, Raúl El Potro Gutiérrez, ni sus jugadores, hablaron mucho sobre su partido, aquel con el que consiguieron el pase a la Final de este domingo, aquí en Hamilton.

Los dos penales con los que el equipo mayor de México venció a Panamá parecieron más importantes que lo sucedido en la cancha. El tricolor acá fue mejor, fue oportuno con un gol tempranero y otro cuando apenas cayó el empate; acá nadie lloró, los canaleros alcanzaron a dominar por minutos, pero acá no hubo drama.

Acá, el técnico Leonardo Pipino estaba feliz de no haber perdido de forma abultada ante la selección de México, de haberse mostrado en paridad ofensiva ante un equipo que dijo, “tiene más roce internacional, con muchos jugadores que juegan en primera división”, ellos, no tuvieron cancha para entrenar en la concentración previa, pelear por la medalla de bronce es un privilegio. Pipino todavía dijo que se iba tranquilo, que ni habló con los jugadores de lo que pasó con los mismos países en la Copa Oro, pero si una imagen dice más que mil palabras, Jorge Espericueta nos regaló una irónica.

El medicampista José Muñoz trataba de entrar al área de México burlando rivales y cayó al suelo tras un mínimo contacto, el árbitro no marcó falta y en menos de un segundo Espericueta se acerca a gritarle: “párate hijo de puta”.

No era penal, no lo marcaron y no pasó a mayores. La selección nacional mostró que tiene más estructura, que sus jugadores, saben lo que es ser campeones del mundo (aunque sea en categorías inferiores), que son los mejores de la Concacaf, jugaron mejor. Aquí, a diferencia de lo que pasó en Atlanta, ayer fue un día normal. 

 

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