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Dejar de ser “hermoso”

Apenas el 29 de abril de este año, Pepsi anunciaba con orgullo que finalmente Oribe Peralta podría usar el apodo “Hermoso” en el dorsal de su camiseta. Un logro para una campaña inteligente, que logró revertir el atroz sobrenombre de “Horrible” con el que se conocía al delantero de la selección mexicana.

Que Oribe dejara Santos requirió de mucho valor de su parte y de la directiva, sabía que la lluvia de insultos en redes sociales, además de los inadaptados que podrían atreverse a hacer comentarios a su familia en La Laguna serían inmediatos, pero el mejor delantero mexicano de la actualidad, no se va solo por unos cuantos dólares.

Pensarlo es lo más natural, pero América sabe que Raúl Jiménez podría salir después del mundial, ya en el pasado Ricardo Peláez y su familia tuvieron pláticas para convencerlo de que madurara como futbolista en México para evitar un fiasco europeo. Para Peralta representa dar el paso más grande que puede dar en su carrera, ya que en sus planes de carrera no está jugar en el extranjero.

Santos hoy tiene un reto mayor para mantener finanzas sanas, vender a un jugador en un precio mejor al que pagaron por él es una oportunidad que no se puede dejar pasar, más aun si se toma en cuenta todo lo que le dio al club. Su salario debió sufrir un incremento al volar al nido, pero no es que alguien dudara que es uno de los jugadores mejor pagados en México.

Muchas figuras del futbol mexicano se han apagado en Coapa, Ramón Ramírez, Luis Hernández o Luis García no alcanzaron su máximo potencial vestidos de amarillo y son precedentes que nos recuerdan la maldición de aquellos que dejan su equipo para enrolarse con los poderosos.

La opinión pública estará esperando el mismo desenlace para el “Hermoso”, que probablemente perderá el mote en la camiseta, ahora que su nuevo equipo es patrocinado por la competencia.

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