Así lo vimos

¿Conviene invertir en el basquetbol?

El 14 de septiembre de 2014 asistí a una de las conferencias de prensa más extrañas en poco más de una década como reportero.

Aquellos que estaban en el podio, anunciaron que Sergio Valdeolmillos dejaba de ser el técnico de la selección nacional de basquetbol argumentando la falta de un reporte del Mundial de España 2014. En su lugar presentaron al improvisado Bill Cartwright, que por casualidad estaba en México para promocionar el partido de la NBA que se jugó meses después.

Valdeolmillos se volvió incómodo para Ademeba, Conade y COM en esos días por asegurar que no quería un doble contrato con Halcones y la selección, se enfrascaron en declaraciones encontradas sobre el tema de los impuestos de su salario y estuvieron cerca de quitarle a los mexicanos la oportunidad de enamorarse del basquetbol.

El fiasco de Cartwright no superó los Centroamericanos, pero el movimiento sí le dejó a Valdeolmillos la imposibilidad de armar un equipo completo para los Juegos Panamericanos de Toronto.

Ayer Alberto García, el Secretario General de la FIBA me explicaba que ellos cobran cinco millones de dólares al país sede por organizar el torneo y teniendo en frente de mí la tribuna del Palacio de los Deportes solo puedo pensar en que es momento de aprovecharlo.

Más de cien mil personas se dieron cita para los partidos de una selección de basquetbol que no tiene estrellas de comerciales ni referencias mediáticas. Cinco millones de dólares pueden servir para muchos programas sociales, pero gracias al equipo que dirige Valdeolmillos es momento de que Conade aproveche para regresar el basquetbol a las calles, de recuperar todos esos aros oxidados y canchas en parques públicos que están abandonadas.

En la duela todavía falta ganar un partido el viernes para cumplir el objetivo, pero la semilla está sembrada y el basquetbol está más vivo que nunca. Ojalá que no vuelvan a matarlo.


carlos.contreras@milenio.com
twitter@CCLegaspi