Así lo vivimos

Si ‘Chicharito’ no fuera mexicano

Cuando el Bernabéu habla todos escuchan. Pocos estadios pueden hacer y deshacer héroes con la voz de su tribuna. La última vez que pude visitarlo fue el 13 de septiembre del 2014.

Esa tarde debutó como titular Raúl Jiménez y entró de cambio para su primer partido en la “Casa Blanca”. En la tribuna ya habían decenas de camisetas con el 14 del Chicharito; a su entrada lo recibieron con una discreta ovación, mucho mayor con la que se recibe a un jugador que llegó a préstamo por dos millones de euros.

Hoy el mundo se rinde ante Javier Hernández, la última opción del Real Madrid, que por alguna razón decidió no pagar la millonada a la que aspiraba Radamel Falcao.

Al aficionado mexicano (del futbol) le cuesta mucho trabajo reconocer que otro mexicano tiene talento, que tiene éxito. Chicharito fue campeón de goleo en México, va a paso de romper, por mucho, la marca de goles de Jared Borgetti con el Tricolor; marcó, a pesar de las burlas, 59 goles con el Manchester United (más que Berbatov, Van Persie y Forlán que llegaron como estrellas); ni qué decir ayer, que le dibujó en el rostro la sonrisa más grande de la campaña al madridismo.

Si Giovani dos Santos, Carlos Vela, Andrés Guardado, Héctor Herrera o Héctor Moreno fueran sudamericanos, de cualquier país, tendrían a sus aficionados enamorados, ilusionados e idolatrados. En México, todo son críticas a los europeos, en Twitter se saborearon el triste debut de Diego Reyes en la Champions.

La mitad de la gente sigue con teorías de que la llegada de Chicharito a Madrid fue por el petróleo, burlándose de que siempre está en la banca, asegurando que no tiene talento.

La posibilidad de que se quede en el Madrid es remota, pero ayer hizo buenos recorridos, se acompañó bien con Cristiano y metió el gol más importante de su carrera. Hizo hablar al Bernabéu, que pide a gritos que le den otra oportunidad.

carlos.contreras@milenio.com

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