Así lo vivimos

El Azteca no tiene la culpa

No es obligatorio jugar todos los partidos como local en un mismo estadio. México es una de las pocas selecciones que puede llenar cualquiera de las sedes de la NFL aun hasta jugando un amistoso irrelevante en Estados Unidos. También los inmuebles de Primera División se abarrotan, desde Chiapas hasta Tijuana, cuando las cosas andan bien. Pero no lo están. El 7-0 está alcanzando niveles insospechados. La afición de la Ciudad de México y de toda la República duda del proyecto, del técnico y de los jugadores. Que no saben si son titulares o en qué posición los van a terminar ocupando partido a partido. Hoy, se evalúa abandonar la taquilla más grande del país para buscar nuevos horizontes. Por supuesto que el estadio BBVA Bancomer en Monterrey está listo, así como el estadio de Chivas en Guadalajara, el Corona en Torreón, y varios otros, para ser la nueva casa de los juegos oficiales, pero se pierde mucho. Anoche, en nuestro espacio de Milenio Televisión, Luis Hernández y Ricardo La Volpe coincidieron en algo: hace falta trabajo, jugar en equipo, con una base para los partidos importantes. No un cambio de locación. En cualquier lugar será abucheado un equipo que no convence y que no aprendió nada después de la humillación más grande que se ha visto en décadas. Más que nunca, se necesita tener un bastión, una casa donde los rivales más duros, como Estados Unidos, Panamá o Costa Rica se sientan incómodos. Cambiar de sede con el pretexto de que la altura ya no es ventaja, es darle vuelta al verdadero problema. La selección no está jugando bien, ni en el Azteca ni en ningún otro estadio.  

carlos.contreras@milenio.com • twitter@CCLegaspi