Así lo vivimos

América, a cuidar la grandeza

Los equipos grandes, como el América, siempre tienen un plan B. Carpetas de proyectos deportivos apiladas en el escritorio del presidente y números de teléfono para que con una sola llamada aparezcan las opciones, en todos los sentidos.

A medio torneo del centenario del club, no es normal que pasen cuatro días sin técnico, sin proyecto y no es un buen síntoma de lo que sucede adentro. Se tardaron demasiado en dejar ir a Ignacio Ambriz y también ejecutaron en un momento inoportuno. ¿Por qué en fecha doble y no en Fecha FIFA?

No va con la forma de operar de la actual directiva, que en el pasado supo manejar hasta un rompimiento total con el entrenador, para conseguir el objetivo más grande, que era el título. Hoy hay rumores que apuntan que Ricardo Peláez está asumiendo demasiado control. Que en el club no se ve con buenos ojos que mande dentro y fuera de la cancha, pero, si así fuera, él es el responsable de que este equipo recuperara la grandeza. Esta gestión hizo olvidar a aquel despojo que vivió sus peores momentos con Rubén Omar Romano, Daniel Brailovsky y Ramón Díaz en el banquillo.

Poner a Romano hubiera sido otra bofetada a la tribuna, que nunca va a olvidar al peor América en Liga y quien lo dirigía. Salir del rechazo a Ambriz para caer en eso no significaba ningún avance.

Con Yon de Luisa enfocado en otros asuntos dentro de Televisa y apartado de la operación del club, es la primera vez que vemos a una directiva tambaleante en este proceso, por primera vez se dio el cambio a la mitad del camino trayendo en consecuencia candidatos que poco van a solucionar de aquí a final del año. Ni Ricardo Lavolpe, ni Hugo Sánchez ni Carlos Reinoso traen nada nuevo a la mesa, sería mejor quedarse con los auxiliares de casa y formar a alguien a futuro.

Es hora de mantener la grandeza y no regalar el puesto de director técnico, como hacen los equipos chicos.  

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