Juego limpio

Los valores deportivos en estrepitosa caída

Lo he venido repitiendo periódicamente desde hace muchos años y lamentablemente en lugar de que esto se revierta, hoy resulta ¿normal? leer cómo algún deportista destacado o no, brillante o no, líder o no en su materia, se convierte en asesino, drogadicto, ladrón, violador, etc… Y lo mismo pasa a nivel de equipos, dirigentes, federaciones, asociaciones, etc., tristemente podemos decir que todo este tipo de conductas relacionadas “con la nota roja” son tan frecuentes que ya nos parecen asunto normal, y por ende, si estos temas de alta delincuencia son cosa común, hablar de trampas, violaciones al reglamento de juego, arbitrajes amañados, y “¿asuntos menores?” es pecata minuta.

A mí me escandaliza y me ofende porque crecí en la idea filosófica de que el deporte es algo lúdico y formativo que se debe ejercer con estricto apego a las normas  del “juego limpio” en todos sus aspectos y en todos sus espacios.

¿Cómo aceptar que la nota roja, muy roja inclusive, tenga ya en los medios deportivos un espacio muy amplio?, ¿por qué tendríamos que aceptar tan campantes y orondos que esto es algo normal?, ¿por la globalización?... Ni madres, la modernidad es algo inevitable, y el cambio en algunas costumbres y formas también, pero los valores humanos y éticos que subyacen en todas las actividades humanas, jamás, esos principios son eternos e irrenunciables.

Creo que como periodistas debemos ser lo mas interesados y firmes en este sentido, debemos ser el contrapeso de todo aquello que le está arrancando al deporte sus grandes valores humanos.

Aprovechemos que el deporte es precisamente el nexo más fuerte y claro para unir a la humanidad y mantener en ella la esperanza de vivir en una sociedad con moral, respeto mutuo, competitividad acotada por los derechos de los demás y en defensa de los nuestros, etc.

Y lo peor de esta crisis tan peligrosa, es que quienes la tendrían que evitar, son precisamente los que la están propiciando y apoyando… Los dirigentes deportivos, y por otro lado, quienes deberíamos estar combatiendo toda esa suciedad, nosotros los periodistas, la estamos permitiendo.

PD. ¿Cuál juego limpio?  

 

carlos.albert@milenio.com

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