Juego limpio

La triste realidad…

De la Liga “Muy X” está muy lejos de parecerse a las maravillas que planteó su director Decio de María, quien presumió una Liga profesional y bien administrada y ya en el colmo de sus sueños guajiros, se atrevió a hablar hasta de un código de ética.

Como muchísimas cosas que pasan en este país, aquella rimbombante presentación fue pura paja, escenografía, mercadotecnia barata, pacotilla pura.

Hoy, la realidad de esa Liga la muestra como algo amorfo, descontrolado, opaco, sucio, sin pies ni cabeza, una Liga sin rumbo que se mantiene en pie solo porque sus dueños prefieren seguir manteniendo las apariencias de que su juguetito vale la pena.

Un equipo incautado por la SHCP (Querétaro), Puebla, Chiapas y alguno más, sin fondos suficientes para afrontar sus compromisos financieros, más lo que se acumule en la Liga de Ascenso, son clara muestra de este asunto.

Súmele usted las violaciones a sus estatutos, reglamentos y acuerdos de asamblea, las tranzas que realizan con los dobles contratos para los jugadores, los convenios desconocidos, pero existentes entre clubes y gobiernos estatales, la multipropiedad, el control absoluto del arbitraje al que manipulan de forma totalitaria y dictatorial, etc., y tendrá usted una idea de la porquería en la que está flotando ese espectáculo público.

¿Y EL PILOTO, APÁ?

Y yo me pregunto una y mil veces… ¿Y al aficionado, quién carajos lo defiende? ¿Por qué el gobierno no mueve un dedo para corregir este cúmulo de anomalías y violaciones jurídicas y éticas que lastiman al aficionado, al jugador y al espectáculo profesional desde sus raíces?

Decio de María se lava las manos y dice que cuando Oceanografía irrumpe en el futbol mexicano no había ninguna anomalía ni cuestionamiento en su contra, y el señor miente ya que esta empresa tiene varias presuntas irregularidades bien marcadas desde el 2009 en tribunales de EU, es decir, ya tenía un expediente abierto.

PD. Y la acusación directa y pública del Sr. Kuri, dueño del Veracruz, quien afirma que los árbitros están perjudicando a su equipo de manera permanente… ¿Es parte de ese código de ética que tanto presume Decio?

carlos.albert@milenio.com

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