Juego limpio

Y sigue saliendo lodo

Mientras el público aficionado sigue soñando con que nuestros deportistas se metan en el medallero olímpico, y nuestros deportistas siguen haciendo su esfuerzo en busca de una presea, la gente de pantalón largo que supuestamente debería estar apoyando y administrando el trabajo de nuestros atletas sigue enfrascada en una pugna vulgar y corriente.

No sé a usted, pero a mí ya me colmaron hasta lo inaceptable, me repugna ver en estos episodios a Carlos Padilla Becerra del COM y a Alfredo Castillo de la Conade, lanzándose dardos envenenados sin recato alguno.

Como periodista deportivo, y como ex deportista olímpico y profesional, más me duele darme cuenta de que este tipo de disputas directivas se ha mantenido viva desde hace ya muchísimos años.

No se necesita mucha memoria para recordar los nombres de quienes en una u otra instancia han hecho prácticamente lo mismo desde sus cotos de poder … “desdendenantes”, la lista es larga

Hoy tenemos en una esquina a Carlos Padilla y en la otra a Alfredo Castillo, pero lo triste y preocupante es que al final del camino y pase lo que pase, ninguno de estos personajes saldrá como perdedor, seguirán siendo nuestros atletas los que paguen los platos rotos.

Carlos Padilla tiene un camino andado en el ámbito político-deportivo y aprendió a ser cauto y a esperar el momento para atacar y defenderse.

Castillo ha resultado un directivo pendenciero, altanero, abusivo, retador, mentiroso, exhibicionista y advenedizo, no tiene antecedente alguno que lo ligue con el deporte, su mérito es ser muy cuate del presidente Peña Nieto, quien al ver que en las anteriores tareas que le había encomendado no había dado una, decidió mandarlo a un lugar en donde sus errores no causaran tanto daño a la sociedad… Al deporte.

Castillo ha llegado con mentalidad y vocacion de policía, sin tacto ni ideas, sin grupo ni apoyos, y por lo mismo se dejó llevar por su infinito “ego” apostándole a que en el deporte nada es lo suficientemente importante como para necesitar un mínimo de conocimiento… y volvió a reprobar… hoy sus formas y abusos de autoridad bien documentadas, están afectando también la imagen de su amigo Peña Nieto.

PD. ¿Podrá más la soberbia y el cuatachismo presidencial que la recuperación de nuestro deporte?  

carlos.albert@milenio.com

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