Juego limpio

Qué ridículo lo de Cuauhtémoc y de la Liga

Y de todos los participantes en la cuarta despedida de Cuauhtémoc Blanco: federativos, equipos, medios que aplaudieron, aficionados que asistieron, y aplaudieron, y aceptaron gato por liebre, y desde luego el mismísimo C. Blanco.

Al margen de evaluar congruentemente todos esos “méritos” que supuestamente le permitieron a Blanco merecer una despedida tan mentada, ahí quedan sus pasajes negros, indisciplinas, malos ejemplos, momentos absurdos etc. Situaciones que en un balance serio, lo descalifican claramente para un homenaje tan escandaloso y cursi.

Sin embargo, la pobreza ética, el desorden administrativo, la nula calidad moral y la manipulación mediática que padecen tanto la FMF como la Liga Muy X, así como la estupidez que invade a la mayoría de los aficionados al futbol, permitieron que se armara un circo globero en torno a un personaje populachero y folclórico… qué espectáculo tan triste y vergonzoso.

Un contraste clarísimo

De esto lo tenemos muy a la mano, basta comparar la enésima ¿despedida? de Cuauhtémoc Blanco, y la de Peyton Manning: la primera fue una broma de mal gusto, llena de trampas y suciedad, absurda y lodera, una obra maestra de malas artes, un capricho de dos personajes del medio, una mascarada; para decirlo claramente: una broma de mal gusto que refleja en muchos sentidos la basura que masticamos y el nivel de kermés que tiene nuestro futbol.

Por el otro, podemos apreciar cómo se despide de su extraordinaria carrera en la NFL un personaje como Peyton Manning, sin payasadas, sin burlarse de su afición, ni de su liga, ni de sus aficionados, ni de las autoridades tanto deportivas como civiles, con toda propiedad y clase.

Esa es la enorme diferencia entre un deporte profesional serio y una caricatura de deporte profesional, mientras aquí el medio y la afición se suman a esa expresión vulgar y aceptan ese circo que desmerece la calidad del futbol como profesión, y sobre todo, como espectáculo. En los Estados Unidos se respeta a todos cuantos intervienen en el deporte profesional, reconociendo a sus grandes héroes sin necesidad de fabricar espectáculos rastreros y vulgares.

PD. Pobre futbol mexicano tan ridículo y fantoche. 

 

carlos.albert@milenio.com

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