Juego limpio

¿Quién tiene la razón?

Cuando leo que algunos directivos (Álvaro Dávila), y algunos jugadores (Reyna, el Maza Rodríguez ) se lanzan contra los aficionados criticándolos por falta de apoyo, o por falta de memoria, etc., me doy cuenta de la falta de sensibilidad y de conocimiento que muchos miembros de la llamada familia del futbol muestran al hablar del tema, es obvio que para ellos el aficionado “tiene la obligación” de mantener su filiación y afecto por el equipo o por el jugador pase lo que pase… y están muy equivocados; el afecto, la admiración, la identificación, el respeto, etc., no son asuntos de obligación, o se conservan “por decreto”, y mucho menos, resultan eternos simplemente porque así lo deciden esos personajes.

Como todo lo que tiene que ver con relaciones sentimentales, afectos, encuentros y desencuentros, etc., la identidad y enamoramiento con un equipo puede nacer de mil formas, pero solo hay una forma para conservarlo, se trata de algo muy sencillo, pero al mismo tiempo sumamente difícil… Fomentarla, cuidarla, procurarla…

Exigirle a la afición entrega y solidaridad a ciegas e incondicionalmente, es una aberración que cometen los ignorantes del tema, el amor no se regala ni es eterno cuando no lo avivamos contantemente. El amor entiende de altibajos, pero no de traiciones ni abandonos, el aficionado no es tonto, sabe a quién sí y a quién no, cuándo sí y cuándo no apoyar, se da cuenta de lo que los directivos hacen con su equipo, ubica muy bien los momentos y se duele cuando una directiva, como la del Morelia en esta temporada, se desentiende del equipo y lo descuida tanto.

Si los dueños, directivos, técnicos y jugadores quieren aplausos y apoyo, que se lo ganen con acciones y poniendo el ejemplo, y no regañando al aficionado ni exigiendo cariño incondicional. Hasta cuándo entenderán los dueños del balón que al aficionado difícilmente se le engaña tanto tiempo. Denle motivos para aplaudir y asistir y verán cuán fieles suelen ser, pero si como dueños son los primeros en demostrar desapego y falta de interés hacia su equipo, ¿por qué esperan fidelidad y aplausos?

PD. Hechos son amores y no… muchos reclamos.  

 

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