Juego limpio

1985… Cuando la radio fue “el medio”

El brutal terremoto de 1985 sacudió a México, especialmente al DF, una de las ciudades más pobladas del mundo. La herida fue mortal, de un momento a otro colapsaron inmuebles, servicios, vías de comunicación, quedaron borradas calles y avenidas, desaparecieron edificios, se perdieron miles de vidas, y otras tantas necesitaban servicios médicos y de todo tipo de manera urgente.

Ante este panorama demencial, y tomando en cuenta que las necesidades inmediatas eran tantas y tan urgentes, los ciudadanos mexicanos sacamos fuerza de flaqueza. Aquellos días fueron un ejemplo de conciencia cívica y corazón desprendido, y la radio fue ese puente maravilloso que mantuvo unida y comunicada a la sociedad doliente, lesionada, asombrada y desesperada.

MI EXPERIENCIA

En ese momento fue extraordinaria y me dejó marcado para siempre, esos días, desde abc Radio, viví por y para la sociedad… Esos días fui “un medio de comunicación”.

Colapsados muchos canales de tv y líneas telefónicas, la radio se convirtió en el mecanismo de enlace, de búsqueda y encuentro de personas y de todo tipo de necesidades, de situaciones dramáticas y de experiencias milagrosas.

Estuvimos en cabina horas y días completos dando servicio social, comunicando a quienes se buscaban desesperadamente, enviando materiales y apoyos de todo tipo a quienes nos hablaban para solicitarlos en una comunión sin precedentes, radio y sociedad civil sirviendo desinteresadamente a quienes lo necesitaban, radio y sociedad civil viviendo hombro a hombro, atendiendo a miles y miles de necesitados, decenas de autos de civiles y taxis formados afuera de la estación esperando servir, cientos de personas con sus especialidades y habilidades de todo tipo, con sus herramientas listas para ayudar, con alimentos y bebidas para los necesitados.

Todos ahí, durante horas y horas entregados a labores de alivio social, ayudar a quienes nos necesitaban, en esos días la radio fue el puente más importante en medio de la tragedia, y orgullosamente, sé que fui un eslabón en esa cadena de alivio y amor humano.

Ese día fui un mexicano más que desde su trinchera y su micrófono, se unió a miles de ciudadanos tendiendo puentes de alivio y consuelo, ese día fui un comunicador en el sentido amplio y verdadero del término, ese día supe lo que significa ser un verdadero comunicador… ese terrible día del terremoto. 

 

carlos.albert@milenio.com

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