Juego limpio

Lo mismo de siempre…

En el manejo y administración del deporte mexicano, Conade vs. COM… COM vs. Conade, los mismos pleitos de políticos encumbrados y pegados a la ubre de la burocracia deportiva, las mismas acusaciones y por los mismos motivos de siempre, envidias y pleitos por esos cotos de poder que desembocan casi siempre en dos vertientes: búsqueda de más poder e influencia.

Baste escuchar a los titulares de estos dos organismos cupulares para darnos cuenta de que hay una evidente confrontación que inclusive ha trascendido a los medios claramente, y si a esto agregamos las pugnas internas que también se dan casi en cada una de las federaciones y asociaciones deportivas, esto se convierte en rosarios interminables de dimes y diretes, que si el delegado deportivo de tal disciplina en el estado fulanito ya se peleó con el presidente de su federación, que si el entrenador fulanito ya denunció al presidente de tal federación, que si tal asociación se revela ante tal organismo, etc.

Es la eterna burocracia deportiva enredada entre las envidias y la grilla de los de pantalón largo, aunque al final del camino, los que salen perdiendo siempre son los deportistas que normalmente quedan atrapados en medio de ese fuego cruzado entre autoridades irresponsables y personajes grillos.

Lamentablemente, para muchos presidentes de este país, el deporte no ha sido un tema relevante ni prioritario desde ningún punto de vista, saben que lo pueden utilizar a su favor cuando se obtienen logros importantes y éxitos relevantes, y lo aprovechan para tomarse la foto con los ganadores, pero hasta ahí, por eso ponen a sus cuates o a recomendados de alguno de sus colaboradores o amigos.

Hoy, Carlos Padilla Becerra del COM arremete contra Alfredo Castillo de la Conade, y viceversa, en una franca pelea mediática… y la verdad en este momento no importa quién de ellos tiene o no la razón. Lo verdaderamente importante y delicado es que este par de directivos, tienen nuevamente secuestrado al deporte nacional y eso no es ni justo ni conveniente ni deseable.

PD. Ya basta, queremos fair play en esas instancias también.  

 

carlos.albert@milenio.com

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