Juego limpio

Es lo mismo… pero no es igual

Efectivamente, el Tri consiguió dos empates en sus dos primeras apariciones en Copa América, el primero frente a Bolivia a cero y el segundo contra Chile a tres goles. Obviamente ambos empates rindieron el mismo número de puntos, y quedaron registrados de esa forma en la tabla de posiciones, sin embargo, creo que nos pueden servir para ejemplificar a la perfección el tema que recurrentemente envuelve a los empates…. Es decir, fondo y forma. El empate frente a Bolivia fue el resultado de un juego feo, gris, opaco, sin calidad ni fuerza, pudieron haber jugado a ese ritmo semilento y anodino, sin emocionar a nadie durante dos días sin parar y no pasaba nada de nada, en cambio, el empate a tres goles frente a Chile nos dejó un sabor diametralmente opuesto, ya que si bien es cierto, no fue un dechado de técnica o calidad, y aún reconociendo que hubieron muchos errores al grado de haberse anotado seis goles, el desarrollo del juego fue muy dinámico, los equipos mostraron deseo y determinación de ganar, cometiendo sí, muchos errores en ese intento, pero también esforzándose al máximo. Incluso destacando los graves errores arbitrales, el juego fue enérgico, peleado, luchado y seriamente disputado, sobre todo para quienes teníamos algo que ganar o perder en el mismo.

Estuvimos nerviosos, tensos, sensibles, las alternativas en el marcador nos pegaban en la línea de flotación, el reloj avanzaba más o menos rápido en función del marcador a favor o en contra, acabamos de verlo de pie y con el Jesús en la boca, tragando camote y agradeciendo que el árbitro pitara el final.

Estos dos juegos, son el claro ejemplo de que no se puede satanizar el empate de manera generalizada, hay de empates a empates.

LO QUE NOS FALTA

Para calificar no es mucho y es todo al mismo tiempo, cierto que dependemos de nosotros, y ese el problema, qué Tri veremos, qué bases tenemos para ser optimistas o para ser pesimistas. La verdad yo prefiero esperar y opinar después de que se termine el juego frente a Ecuador… Con nuestra selección más vale ser historiador que profeta.

PD. Aun así, le deseo suerte al Tricolor.

carlos.albert@milenio.com

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