Juego limpio

Carta abierta al señor Miguel Ángel Mancera

Señor Mancera:

Es del conocimiento público que tanto usted en su calidad de jefe de Gobierno de la Ciudad de México, como Horacio de la Vega, director general del Instituto del Deporte de la Ciudad de México, están a punto de cometer un gravísimo error, en aras de “comprar voluntades y apoyos” para sus respectivas y muy particulares campañas políticas.

Me refiero al regalo, que en una clarísima complicidad política, ustedes dos están ofreciendo al Cruz Azul, para que construya su estadio en terrenos de la Magdalena Mixhuca.

Esta Cooperativa tiene el respaldo de millones de dólares, lo que le permitiría llevar a cabo una operación como ésta sin ayuda de nadie… ¿Por qué entonces regalarle lo que resulta tan importante y vital para los ciudadanos de esta megalópolis? ¿Qué favores les debe o les piensa pedir para su campaña política?

Porque conozco el tema, me permito sugerirle que mate dos pájaros de un tiro. Obséquieles a los señores dueños del Cruz Azul, un terreno como aportación gubernamental de apoyo a la expansión del entretenimiento deportivo profesional, ofrézcales algunos incentivos fiscales, apóyelos en su empeño de brindarle a los habitantes de esta sucia, inviable, polvorienta, contaminadísima y sobrepoblada Ciudad de México, un espectáculo deportivo profesional… ¡Hágalo!, eso sí es entendible, eso me parece correcto y apropiado. Pero por favor, no cometa el pecado de regalarles ni un centímetro de los terrenos de la Magdalena Mixhuca… ¡Ya basta!

Me parece una idea absurda de su parte Sr. Mancera. ¿De dónde o por qué usted y Horacio de la Vega se toman la libertad de regalar lo que no es suyo? Usted sabe mejor que nadie, que nuestros niños, y en términos generales toda la población de esta agresiva y gigante ciudad, necesita espacios para jugar, para practicar deporte, para crecer sanos. Piénselo bien, no nos robe los poquísimos espacios que para ello tenemos, y en los que hemos invertido millones y millones de pesos de nuestros impuestos… busque otros terrenos y regáleselos a sus cuates, pero tengan ustedes un mínimo de vergüenza y compórtense como gente honesta.

PD. Se están pasando de vivos, señores Mancera y De la Vega. 

carlos.albert@milenio.com

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