Juego limpio

A la mexicana

Así perdió el América su juego en Japón, en el marco del Mundial de Clubes, sobrado, menospreciando al rival, y lo peor, reincidiendo en la indisciplina, “ansina semos”, si no conocemos al rival, debe ser malo. No cabe duda de que seguimos siendo “pájaros nalgones”, y vemos la paja en ojo ajeno ignorando la viga en el propio. Y con todo respeto para Ambriz, creo que no tiene lo que se necesita para dirigir a las Águilas, pero como es cuate de Peláez… ya veremos.

Pumas vs. Tigres

¿Cómo es posible que Pumas y Tigres se desdoblen 180 grados en estos dos juegos de la final? Pumas fue una sombra en el Volcán y Tigres no tuvo nada que ver con el que vimos en su cancha el jueves, ambos equipos fueron sometidos ampliamente en cancha ajena y por eso vimos ese rarísimo, pero justo, empate a 3 goles en los 180 minutos reglamentarios.

Lamentablemente, Herrera se gana la tarjeta roja justo al final del tiempo reglamentario y Pumas salió a jugar el tiempo extra con un hombre menos, pero  con el corazón por delante consigue el empate a cuatro, unos segundos antes de que terminara el tiempo extra y de manera milagrosa llegamos a los penaltis. Y ¿saben qué?, si se pudiera dar un empate se los daría a estos dos bravísimos equipos que se partieron el alma en esta Final. 

Todo o nada desde los 11 pasos

Fue tan dramática la Final durante los 210 minutos que de pronto parecería injusto el perder o ganar un título desde el manchón del penalti, pero no queda de otra y ahí, Tigres cobra ventaja cuando Fidel Martínez, el primer tirador de Pumas, falla en su intento y monta un drama sobre el estadio de CU.

Y así fue, en medio de un estridente estadio y ante la tensión de los penaltis, que Tigres se corona, dejando en la lona, aunque con la cara al sol, a unos Pumas que fueron el mejor equipo del torneo, pero que flaquearon en el cierre del Apertura 2015 y que aunque se levantaron con toda dignidad en su casa, no pudieron llegar a la otra orilla.

Solo me queda agradecer a estos dos equipos por este juego tan intenso y lleno de corazones y valor deportivo.

PD. El rey ha muerto… viva el rey. 

 

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