Juego limpio

De lengua me como un platón

En mis 60 años metido de lleno en el deporte como jugador amateur primero, profesional después, y analista, aprendí que para merecer un título la única forma es competir. No hay manera de ganar farolenado o gritando, ni amenazando verbalmente, ni presumiendo teóricamente… Nada de eso sirve… solo ganando en el terreno de juego, en la pista, en la duela, en la alberca, en la canchas… ahí se gana o se pierde, ahí se disputa el honor de ser un triunfador y por ende el honor de ser nombrado como el mejor en tal o cual deporte.

Por eso me resisto a aceptar que los norteamericanos, muy a su estilo de pensar que su país es el todo, que se pueden autonombrar como América (God Bless America) cuando solo son una parte de este continente, decidieron en un arranque de soberbia estúpida, bautizar a su campeonato nacional de beisbol local como la Serie Mundial de Beisbol, y así, con esa desfachatez, borran de un plumazo toda la teoría que dicta que para que un equipo o una selección de cualquier deporte pueda ser llamado campeón mundial, debe haber participado en una o varias competencias contra selecciones de otros países, y desde luego haberles ganado según el reglamento aceptado previamente por todos los competidores.

¿Quién les dijo a los gringos que su campeonato nacional de beisbol, ese que disputan el campeón de su Liga Nacional, contra el campeón de su Liga Americana, tiene el peso específico de un campeonato mundial o de una Serie Mundial?... Eso es una farsa.

Y con esto no quiero restarle calidad a sus Ligas, y tampoco espero que recapaciten al respecto, solo pretendo defender uno de los principios básicos y fundamentales del deporte que consiste en que para ser campeón de cualquier deporte, en cualquier nivel, es indispensable competir y arriesgar en la cancha… las presunciones y las especulaciones teóricas de que “yo soy el mejor del mundo sin lugar a dudas”, y por lo tanto no tengo que probarle a nadie ni competir con nadie, ni arriesgar contra nadie mi superioridad, resulta absurdo, estúpido, prepotente y sobre todo, antideportivo.

Por ello reitero que sin restarle calidad ni méritos al beisbol de Estados Unidos, su equivocadamente llamada Serie Mundial, no es tal… es sencillamente su campeonato nacional de beisbol, y punto… este llamado mundial está muy lejos de ser tal cosa. 

carlos.albert@milenio.com

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