Juego limpio

Así… o más indigno

Me parece vomitivo que el futbolista mexicano se deje pisotear por los dueños del balón, pero más aún, me indigna que se presten para convertirse en verdugos de sí mismos, verlos entregando su presente, su futuro y su destino en manos de los señores feudales.

Ya de por sí, la esclavitud daña la dignidad humana, convirtiéndolo en un remedo de animal, como para constatar en pleno siglo XXI, que en este país, el futbolista profesional no solo acepta esa condición de esclavo, sino que además, se regodea siendo un esquirol, traicionando a sus compañeros, y más aún, prestándose a controlarlos y entregarlos en charola de plata en una función ambigua y descarnadamente traicionera. El futbolista profesional en este país es una clara muestra de entreguismo y sumisión vergonzosa.

Al amparo de excusas imbéciles y pretextos vergonzosos, algunos futbolistas se prestan para servir como pantalla y escudo del trato de esclavos que reciben por parte de los dueños al aceptar formar parte de la llamada Comisión del Jugador, cuya labor es precisamente la de servir como pantalla para darle a esa Comisión un tufo de legalidad y justicia.

Esta Comisión no tiene otro motivo que el de salvar apariencias en aras de tapar ese sistema de sometimiento absoluto e indigno en el que vive el futbolista profesional mexicano.

Por eso me atrevo a llamar esquiroles y traidores a quienes se prestan a ese jueguito de membretes… Esa Comisión del Jugador, es lo que en el argot del derecho laboral se conoce como “esquiroles o sindicato charro”… O sea, traidores.

Ya podrán decir misa y poner mil pretextos para tratar de justificar su indigno trabajo… Que si eso es mejor que nada, que son un ente independiente, que están ahí con la mejor intención, etc. Pero ni ellos se lo creen, todos ellos, sin excepción, saben que le están sirviendo a los dueños del balón como escudo protector, saben que ese trabajo y nada es lo mismo, saben que no han conseguido ni conseguirán nada a favor de los derechos del jugador… Saben que son paleros y cómplices de quienes los tienen jodidos y agachados.

PD. Así o más indignos.  

 

carlos.albert@milenio.com

twitter@calbert57