Juego limpio

En sentido contrario

Así camina nuestro México lindo y querido en muchos sentidos, a contrapelo del mundo en que vivimos, estamos muy alejados de las corrientes modernas en cuestiones sociopolíticas, pretendemos vivir una vanguardia social, pero solo de dientes para afuera, presumimos ser un país de avanzada en rubros como los derechos humanos, o la mentadísima Movilidad Vehicular, o en el tema "verde", etc., pero la verdad es que somos puro cuento. Hablamos de todo, pero terminamos sin hacer nada de nada, por lo menos, nada eficiente a corto, mediano, y largo plazo; somos parlanchines, gritones y escandalosos, pero a la mera hora somos más ruido que nueces.

Esto viene a colación porque seguimos escuchando ese grito homofóbico de "puuutttooo" en cada juego y en todos los estadios de la muy pomposa Liga "Muy X"... Lamentablemente, como en muchos de los problemas y necesidades reales de nuestro futbol, al no tomarse medidas drásticas de inicio, hoy que se quiere parar el tema de raíz, resulta prácticamente imposible.

Hoy, cuando el mundo camina hacia modelos sociales incluyentes y abiertos, nosotros seguimos siendo un país globero, eso sí, chistoso y querendón, muy a toda madre, simpático, dicharachero, y fiestero, pero también muy retrasado en cuestiones de orden y crecimiento social. Nos estancamos en nuestra propia risa y en nuestro sentido del humor, preferimos divertirnos con temas superfluos y vanos que darle forma y fondo a las cosas; somos terriblemente irresponsables, y me queda claro que lo correcto nos da miedo, así que preferimos ignorar un comportamiento responsable, dejando pasar el momento importante y oportuno para crecer y madurar.

Preferimos casi siempre el camino superficial y ligero del chistorete y el albur; no nos gusta que alguien nos diga lo que es mejor para nuestra sociedad, para la sociedad en la que vivimos y viven nuestros hijos y nietos, etc... mejor cerrar los ojos y seguir gritándole al portero rival, no importa que de este grito implique una agresión y deformación social o una falta de respeto y de educación... es una pena escuchar a la afición toda: niños, jovenes, adultos y viejos, gritando puuttoo en un estadio.

PD. Qué jodidos estamos.

carlos.albert@milenio.com
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