Juego limpio

Quién lo dijera…

Televisa pidiendo abiertamente espacios mediáticos para promover a sus jóvenes narradores de futbol y apoyar a sus comentaristas. Televisa, la empresa más importante de la tv en México y en muchos otros países, ¿pidiendo favores en otros medios para catapultar a dos jóvenes narradores?

Como cambian los tiempos, cuan preocupados están en Televisa, como para tener que recurrir a este tipo de situaciones, es obvio que la pareja de Luis García y Martinoli, les ha pegado en donde más les duele, el nivel de audiencia, el famoso rating… ¿Y dónde quedan sus narradores ya conocidos y bien aceptados?

Sin embargo, no acabo de entender esta estrategia tan sin sentido… ¿Desde cuándo un comentarista y narrador se puede posicionar y afianzar en el gusto de la gente “por decreto” o mediante campañas mediáticas de promoción? Necesitaron de este sistema forzado Ángel Fernández, el Mago Septién, Fernando Marcos, el Rápido Esquivel, Pepe Alameda, Paco Malgesto, el Perro Bermúdez, Emilio Fernando Alonso, etc? Los mismísimos García y Martinoli? ¡Para nada!, en todos ellos fue su estilo natural el que les dio y les quitó popularidad y éxito en su chamba, el éxito de un narrador no se puede forzar, no se puede comprar, y mucho menos construir en base a una campaña mediática como las que se les ofrece a cierto tipo de artistas.

Personalmente no me gusta nadita el estilo forzado, artificioso y gritón rayando en lo burdo del Pollo y la Vaca, pero eso es muy subjetivo. Finalmente no creo que ellos tengan responsabilidad en esta decisión de su empresa, en todo caso son víctimas de ese reconocimiento tácito de Televisa, que con este tipo de acciones, está aceptando su pérdida de arraigo popular entre los aficionados que siguen el futbol por radio y tv, y ya no saben qué hacer para recuperar la audiencia perdida. Pero insisto, ¿de qué servirá esa campaña mediática tratando de posicionar a sus dos chamaquitos gritones si al final del camino no gustan a los televidentes como aparentemente está sucediendo… ¿Cómo obligar al espectador a que le guste un estilo narrativo, por decreto?

PD. Como han cambiado los tiempos. 

carlos.albert@milenio.com

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