Juego limpio

El descaro de Decio de María

Es, como de costumbre… patético, es tal su desvergüenza, que ya ni siquiera se toma la molestia de disimular sus intromisiones en áreas del futbol que no solo no le corresponden, sino que debería respetar “por principio de ética profesional”, como es el tema del arbitraje.

Nunca tuve dudas al respecto, pero después de escuchar sus declaraciones sobre el arbitraje, confirmé que el arbitraje mexicano es manipulado y manejado desde la oficina de Decio de María, obviamente siguiendo lineamientos de sus jefazos, los dueños del balón, o por lo menos buena parte de ellos.

Resulta indignante comprobar que el arbitraje mexicano obedece a interese económicos que le marcan la FMF y la Liga “Muy X”.

Sabiendo que los árbitros mexicanos conocen a la perfección el reglamento de juego, y que su capacidad profesional está muy por encima de lo que enseñan semana a semana en las canchas, la pregunta obligada era… ¿Entonces por qué esos arbitrajes tan deficientes ?... Y me place constatar que tuve razón desde siempre al comentar que era porque a los árbitros los estaban condicionando a trabajar tratando de evitar sacar tarjetas, “para evitar juegos con equipos incompletos o jugadores contenidos por tarjetas amarillas…”, en lo que representa un claro atentado contra la esencia del reglamento de juego y la dignidad del arbitraje.

De pronto y ante tanta queja por esos pésimos arbitrajes, entra en acción una nueva directiva al arbitraje mexicano, ¿y qué sucede?, los árbitros vuelven a su raíz, vuelven a sacar tarjetas cuando así lo ameritan las acciones, pero oh sorpresa, la respuesta es fulminante, el Decio de María sale a gritar a los 4 vientos que “los árbitros están exagerando, ellos están ahí “para facilitar el juego”. ¿What?... Hágame usted el “refavroncabor”.

No señor De María, el árbitro no es un facilitador, es la autoridad y está ahí para que se cumpla el reglamento de juego, punto”, “haiga sido como haiga sido”.

PD. Sr. Decio de María, deje trabajar a los árbitros, no se meta, usted no debe presionarlos de tal manera, eso es indebido y amoral.

carlos.albert@milenio.com

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