Juego limpio

¿Y el cerebro, "apá"?

Mi sentido pésame y un abrazo fuerte para mi amigo Justino Compeán y su familia por el fallecimiento de su esposa Hilda Gloria O´Farril Ávila

 

El adolecente (ya ni tan joven) clásico entre América y Cruz Azul, resultó muy intenso y como tal, tuvo casi de todo.

Desde luego el ingrediente principal en cualquier juego que presuma de ser interesante fueron los goles, ni más ni menos que 7. También vimos errores monumentales como el de Aldo Leao, al hacerse expulsar a lo estúpido, situación que a la larga fue factor muy importante para que el América pudiera presionar tanto y tanto hasta romper el sistema defensivo del Cruz Azul.

Por otro lado tuvimos un muy mal arbitraje, ya que cuando se deja de marcar un penalti clarísimo, se está influyendo en el marcador y eso también fue factor a favor del América, pero aun así no podemos dejar de ver el amor propio que tuvo el América para remontar un marcador letal de 3-0 en contra, ya que aunque ciertamente estaba en una posición muy difícil, realizó su trabajo y nunca perdió el deseo de ganar un juego que en esas circunstancias, la mayoría de los equipos pudieran haber dado por perdido, ya que un 3-0 en contra pesa muchísimo en el ánimo de quienes van perdiendo tan contundentemente.

El América nunca bajó los brazos y se le fue al Cruz Azul a la yugular hasta asfixiarlo y derrotarlo, primero anímicamente, y después físicamente, hasta matarlo con el reloj agonizando.

Fue un espectáculo, dramático, se sentía en el ambiente esa tensión que cubre la cancha de dudas, lo del América fue la labor del cazador que envuelve primero, alcanza y desgarra después, para finalmente… matar a su presa.

Dejo constancia del pésimo arbitraje y de la estúpida expulsión que se ganó Aldo Leao, como factores definitivos en este juego, pero tambien debemos entender que Cruz Azul no supo o no pudo, defender una enorme ventaja en el marcador, y eso es imputable solo a ellos.

PD. Qué voltereta tan dramática. 

carlos.albert@milenio.com

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