Juego limpio

Carta abierta a los señores…

Miguel Ángel Mancera, Horacio de la Vega, Guillermo Álvarez Cuevas y Alfredo Álvarez Cuevas.

Enterado por los medios de comunicación que lo han hecho público, me permito dirigirme a ustedes en este espacio, con respeto, sí, pero también con enorme indignación, para fijar mi postura y preocupación, ante la decisión de regalarle a la Cooperativa Cruz Azul, los terrenos en los que actualmente se encuentra ubicado el Velódromo de la Magdalena Mixhuca para que este equipo profesional construya su estadio en una clara privatización inaceptable.

1. ¿Quién es usted, Sr. Mancera, para regalarle a una empresa privada, por cierto millonaria, esos terrenos que nos pertenecen a todos los capitalinos?

2. ¿Quién es usted, Sr. Horacio de la Vega, para proponer y avalar ese regalo de nuestro patrimonio cultural y deportivo a la Cooperativa Cruz Azul, empresa por cierto embarrada hasta el tuétano en asuntos jurídicos y judiciales bastante turbios y asqueantes?

3. ¿Quiénes son ustedes, señores Guillermo y Alfredo Álvarez Cuevas, involucrados en temas fraudulentos y desfalcos a sus propios cooperativistas, para robarnos estos terrenos de manera descarada y oscura?

4. ¿A cambio de qué, están ustedes traficando con nuestros terrenos? Qué vergüenza y qué desvergüenza.

YA BASTA

De abusos y arbitrariedades, ya basta de robos en despoblado y a cielo abierto, ya basta de regalar el de por sí ya mínimo espacio de esparcimiento y práctica del deporte que tenemos los capitalinos.

El Velódromo es nuestro, Sr. Mancera, y desde aquí lo señalo como un depredador político que está jugando con fuego al regalar algo que nos pertenece a todos a cambio de favores personales. Y desde aquí también señalo a los hermanos Álvarez Cuevas como personajes que están traicionando a millones y millones de capitalinos de manera fraudulenta, tal como traicionaron a los cooperativistas del Cruz Azul.

Existen muchísimos terrenos para que el gobierno de la Ciudad de México apoye el proyecto del Cruz Azul, pero jamás se deben anteponer los intereses personales y las necesidades políticas a las obligaciones que como "servidores públicos" tienen.

PD. ¿Por qué no les regala su casa, Sr. Mancera?

carlos.albert@milenio.com
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