Juego limpio

Qué necedad

La que mantenemos los aficionados mexicanos al futbol, no aprendemos de nuestros errores ni cambiamos nuestra lectura a pesar de que el tiempo nos ha demostrado que la ecuación ya cambió, y que lo de hoy, nada tiene que ver con el ayer.

Somos tercos e insistimos en los mismísimos argumentos de siempre, aunque la historia, incluso la muy reciente, nos muestra que nos hemos equivocado al analizar de manera muy parcial las posibilidades que tiene nuestra selección, especialmente frente a Estados Unidos.

Seguimos analizando el tema con una ligereza absurda y superficial. “Ahora sí les vamos a ganar porque vienen todos los mexicanos que juegan en Europa”… esta es la buena porque “hombre por hombre somos muy superiores”… ahora sí tenemos un equipo completo”… etc.

Son las mismas declaraciones que han expresado nuestros seleccionados, directivos y federativos en anteriores compromisos contra EU, manteniendo ese discurso de superioridad y sobre todo, ese sentimiento de “ahora sí tenemos con qué ganarle a los gringos”… es una costumbre, muy de la mano de aquella vieja historia del “gigante de la Concacaf”.

Los mexicanos siempre tenemos a la mano un pretexto para agrandarnos al tiempo que minimizamos al rival, no importa que no lo conozcamos bien, ni nos tomamos el tiempo para sopesar una realidad contrastada con la verdadera fuerza o con la verdadera situación que está viviendo el rival… somos optimistas por definición, y al mismo tiempo, expertos en borrar e ignorar cualquier tema que tenga que ver con las cualidades o virtudes del rival, como si ignorándolo dejara de existir, especialmente cuando se trata del futbol concacafkiano.

Ese es nuestro principal rival y nuestro grave problema, el exceso de confianza, aunado al desconocimiento a fondo de nuestro rival… y por eso la ecuación siempre nos arroja resultados favorables a nuestro interés en un juego mental que tiene más que ver con los sentimientos y deseos que con la realidad, un análisis que sale de nuestro corazón y no de nuestro cerebro.

PD. Los juegos se ganan en la cancha y no con periodicazos.

carlos.albert@milenio.com

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