Juego limpio

Viva México

DEL DEPORTE A LA POLÍTICA

En las últimas horas coincidieron y se entrecruzaron dos situaciones muy polémicas en el ámbito de nuestro deporte:

1. Por un lado, después de “dos siglos” de jugar a gran nivel, se despide del futbol profesional Cuauhtémoc Blanco, carismático, brillante, inteligente, indisciplinado, rebelde, popular, etc., y de pronto, se saca de la manga una candidatura política con el apoyo de uno de esos partidos recoge-migajas, que medran con el presupuesto oficial simplemente para aportar dinero a sus dirigentes y para vender sus votos al partido que mejor les pague por su apoyo a la hora de levantar la manita o de apretar el botoncito para decidir el rumbo de nuestro dócil país.

Es así, que sin merecimientos ni experiencia ni un mínimo de sensibilidad política, un advenedizo llamado Cuauhtémoc Blanco, aparece como por arte de magia en el mundo de la política.

DE LA POLITICA AL DEPORTE

2. Por otro lado, una designación del presidente Peña Nieto, pone como administrador del deporte nacional a uno de sus allegados, Alfredo Castillo, que como ya comprobamos, es aprendiz de todo y oficial de nada. A mí me parece francamente ofensivo para los mexicanos y obviamente para el deporte nacional.

¿Cómo entender que la máxima autoridad deportiva de México sea una persona que camina por la vida con la pesada lápida de no haber sabido aclararle a la sociedad asuntos muy dolorosos y sangrientos que aún permean y se comentan en los medios nacionales e internacionales con gran indignación y molestia?

Y ya de experiencia deportiva, mejor ni hablamos, obviamente no la tiene, aunque aparentemente él cree que no la necesita… Ya veremos.

¿Cuál de estos dos cambios de ruta le parece a usted más desconcertante? ¿El del Cuau o el de Alfredo Castillo?

PD. ¿Qué sector pierde más con este enroque tan a la mexicana?

carlos.albert@milenio.com

twitter@calbert57