Juego limpio

El Tri está de ofertón

Me parece que lo que está pasando con el Tri, nos deja muy en claro que la selección nacional ya no es aspiracional ni mucho menos una meta importante para nuestros futbolistas, hoy, los pretextos y excusas para no asistir al llamado de algún técnico son cada día más frecuentes y bajo circunstancias menos trascendentes y creíbles. Actualmente, cualquier jugador encuentra cualquier pretexto para eludir una nominación al Tri.

Recuerdo que hace no mucho tiempo, el futbolista se llenaba de orgullo cuando era tomado en cuenta en la lista del Tricolor, era un enorme tinte de satisfacción el saberse seleccionado nacional, tiempos en los que llegar a esa posición, se dificultaba mucho, en los que la competencia entre futbolistas era enorme, y por lo tanto, el ganarse un lugar en esas listas implicaba mucho esfuerzo... tiempos en los que un lugar en el Tri no se regalaba ni se ofrecía a cualquiera.

Hoy, los federativos han abaratado tanto esos lugares en el Tri, que no solo ha perdido un valor deportivo, por el contrario, hoy ser seleccionado nacional de futbol ha dejado de ser un sueño para convertirse en algo vulgar, fácil de obtener, y lamentablemente también, fácil de rechazar.

Con perdón de quien se sienta aludido, pero me queda claro que en cada lista del Tricolor, encontramos más y más vulgaridad y mediocridad, cualquiera puede ser seleccionado nacional, cualquiera puede portar ese uniforme otrora tan codiciado y admirado. El Tri se ha abaratado a niveles de ofertón.

Y ojo, este tema no pasa solo por los futbolistas, también es algo que se da entre los directivos, federativos y dueños del balón. A ellos también se les nota alejados y fuera de foco en este tema, salvo por el asunto de los dólares, también a la gente de pantalón largo les vale madres el Tri... ¿Y saben qué? Ya no falta mucho para que el aficionado se contagie de tanto abandono y empiece a perder respeto y admiración por el Tri, incluso a pesar de las campañas mediáticas que intentan meternos a la selección hasta por las orejas.

PD. Se puede engañar a todos una vez, pero es imposible engañar a todos todo el tiempo.

carlos.albert@milenio.com
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