Juego limpio

Lo de Rommel, histórico e inolvidable

Fue maravilloso lo que vivimos en el triunfo del clavadista mexicano Rommel Pacheco, quien ganó medalla de oro en la Copa del Mundo de clavados celebrada en Río de Janeiro; qué escena más intensa y emotiva.

Como todos sabemos, nuestros deportistas en las disciplinas de natación y clavados están compitiendo en torneos oficiales sancionados por la FINA (Federación Internacional de Natación) bajo el auspicio de dicha entidad deportiva ya que la Federación Mexicana de Natación ha sido sancionada y suspendida por cuestiones administrativas de la gente de pantalón largo, de tal forma que ningún deportista mexicano de estas especialidades puede competir bajo la bandera de México, y por tanto, lo están haciendo bajo la bandera de la FINA.

Días antes ya habíamos visto subir al podio a otros deportistas mexicanos, a quienes por cierto también felicito y agradezco, pero en esta ocasión lo de Rommel fue sui géneris.

Nuestro compatriota sube al podio del primer lugar y mientras se izaba la bandera de la FINA y los altavoces entonaban las notas del himno de ese organismo en vez de nuestro himno nacional, Rommel toma la medalla dorada entre sus manos, y a capela, empieza a cantar nuestro himno nacional… créanme que llore de emoción, la cara de Rommel lo explicaba todo, su enorme sonrisa abarcaba todo el universo y el brillo de sus ojos al entonar nuestro himno nacional, iluminaba todo el espacio, qué imagen tan bella y qué sentimiento tan profundo… gracias Rommel, gracias por tu triunfo y sobre todo, por tu cariño y respeto por nuestros símbolos patrios. Gracias por tu actitud y tu amor patrio, por recordar nuestros valores deportivos y cívicos, gracias por tu ejemplo y dedicación.

Hubiera sido muy fácil dejarse ir con el orden del día y simplemente ver como subían la bandera de la FINA y entonaban el himno también de la FINA, pero a cambio de las ausencias de nuestro himno y nuestra bandera, nos regalaste una muestra de amor por México… créeme que para mí eso no tiene precio, esa fue una de las estampas más emocionantes y espontaneas que yo recuerde en estos casos.

PD. ¡Viva México!  

 

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