Juego limpio

Pobrecito… que no le dé el aire

Me parece increíble que algunos colegas acepten la tesis de Almeyda de “no presentar a La Chofis en conferencias de prensa tras los partidos para que no lo vayan a volar o a marear”. ¿Es en serio que algún colega insista en que este pobrecito muchachito de 21 años, debe ser guardado entre algodones y dentro de un nicho para que los periodistas malos no lo desubiquen?... Por favor, seamos serios y dejémonos de mamadas, “pobrecito, apenas ha jugado unos minutos en Primera División”…

Les pregunto, ¿cuántos minutos… 157… 1,490, 5,832?, ¿y cuántos juegos, 5, 39, 258?, ¿y cuántos goles tiene que sumar La Chofis para que Almeyda decida soltarlo, 66, 128, 435? Eso se llama paternalismo señores, paternalismo puro y estúpido.

¿Saben a qué edad debuté en Primera División? A los 17, y lo mismo Enrique Borja, y Chalo Fragoso, y Gansito Padilla, y La Calaca J.L. González, y Luis Regueiro, y Vicente Pereda, y decenas más. Les puedo dar más de 50 nombres de grandes jugadores mexicanos y decenas más de argentinos, uruguayos, brasileños, alemanes, españoles etc… Y créanme que nadie nunca salió a decir que para cuidarnos, nos esconderían de la prensa, de la mala prensa, de la prensa fea y mala leche. No señores, a los 21 años, si La Chofis dependerá de que lo cuiden y escondan de la prensa para trascender, está más que jodido… Muy jodido.

Una cosa es que lo guíen, lo aconsejen, lo orienten, lo adviertan, lo ayuden a manejar a la prensa, y otra que de plano lo metan en un capelo.

Lo triste del caso, es que son los mismos colegas de la prensa, los que al aplaudir esta absurda medida, están aceptando intrínsecamente, que en efecto, somos los chicos malos de la prensa los que echamos a perder a los pobrecitos jugadores con nuestros elogios y exageraciones… Qué tristeza, con razón algunos futbolistas salen a descargar sus complejos señalándonos, con voces como “déjenos trabajar” (Layún); “quiero ser tratado como un chico normal” (Carlitititos Vela); “los árbitros nos cargan la mano por el estilo de narrar de Martinoli, y L. García (Negro Medina), etc… Pobres diablos despersonalizados y acomplejados, mediocres y cursis.

PD. ¡Cuídenlo!, que no juegue de noche… no sea que se les resfríe. 

 

carlos.albert@milenio.com

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