Juego limpio

El México y el futbol del círculo vicioso

Siempre cargando con los mismos vicios, y cuando no, recrudeciéndolos, constantemente vulnerados por la deshonestidad de esos gobernantes eternamente impuestos por un sistema corrupto desde sus entrañas, maltratados por los vicios sempiternos y la decidia de “nosotros, pueblo agachón y masoquista”, abusados por unos cuantos y sufrido por millones, el México y el futbol del círculo vicioso.

En ambos violan (mis derechos, mis oportunidades, mis pensamientos, etc.), Me despojan (de mi trabajo, de mi escuela, de mi servicio de salud), abusan de nosotros, y solo pataleamos y lloramos hacia adentro, nos tragamos nuestra dignidad para ver cómo, tarde o temprano, regresan esos mismos problemas, incluso recrudecidos, y así continuar en esa perversa espiral: similares problemas, circunstancias y personajes, idénticas situaciones, repetidas frases, iguales incongruencias,  abusos reiterativos, etc., que si el torneo es emocionante o mediocre, que si el arbitraje es domesticado, que si las elecciones de cualquier nivel fueron ilegítimas e ilegales, que si el Chicharito es héroe o villano, que si tal o cual político fue sorprendido infraganti robando o transando, que si los naturalizados si o no, que si Vela nos hace el favor o no, que Vergara sigue mintiendo a todo pulmón cual vil político de carrera, que si Decio de María es autónomo o no, que si el “pacto de caballeros”, que si la multipropiedad en el futbol, y la propiedad de una casita blanca sospechosamente “comprada” en la política, que si el secuestro del Tri  por parte de las televisoras, que si la Liguilla funciona o no, que si la venta y cambios de franquicias es una burla al igual que la compra de votos.

Qué difícil es insistir en remedios y soluciones útiles y sanas para crecer y cambiar, qué difícil es enfrentar a los poderes fácticos y económicos buscando apoyos para combatir a esos molinos de viento que espantan a tantos colegas igualmente entregados a los placeres del servilismo, la sucia telaraña está muy bien tejida y no permite que la razón , la ética, la honestidad y el respeto al prójimo (labrado en leyes) permita los cambios que necesita una sociedad congruente y sana.

PD. Lamentablemente, no sabemos trabajar en equipo.  

 

carlos.albert@milenio.com

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