Juego limpio

¿Futbol o artes marciales libres?

Yo respeto a la selección de futbol de Honduras, respeto a su afición, respeto a aquellos grandes jugadores hondureños que le han dado lustre a su futbol, algunos de ellos a nivel internacional, y precisamente por eso, no me puedo quedar callado ante la vergonzosa exhibición de violencia y mala leche que esta versión de la selección hondureña mostró ayer contra el Tri.

Es inadmisible que un grupo de bárbaros disfrazados de futbolistas salgan a la cancha con la primaria y única intención de lesionar al rival, no es aceptable que un grupo de acomplejados futbolistas salgan al campo a “cazar a sus rivales” de manera descarada.

Ese primer tiempo fue una exhibición de mala leche y pésima intención, la mayoría de los futbolistas hondureños, sintiéndose inferiores, salieron desde el vestidor a tratar de lesionar a los mexicanos como única forma de evitar una goleada, su intención quedó marcada desde el primer minuto de juego y desde la primera acción de contacto físico entre ambas escuadras, y todo esto, contando con la complicidad de un árbitro lastimoso y tendencioso, tanto, que mueve a sospecha por su actitud permisiva.

Destaco en ese ambiente tan difícil en el que el rival no quiere jugar y busca únicamente ensuciar el juego lesionando intencionadamente, el entusiasmo y entereza de los mexicanos que nunca sacaron la pierna y nunca le dieron la vuelta al tema de buscar cada balón aun a costa de salir lesionado por esos trogloditas; también destaco los dos golazos del Tri, ambos conseguidos por los hombres de cambio que utilizó Osorio: Corona y Damm.

Me niego a creer que Pinto, técnico de Honduras, haya instruido a sus jugadores para salir a lesionar y agredir abierta y estúpidamente a los mexicanos, así que me quedo con la idea de que ese tema pasó exclusivamente por la cabeza de unos cuantos acomplejadísimos futbolistas hondureños que no han crecido, ni conocen la historia de su futbol y su selección.

Lamento mucho esa accidental, impresionante y delicada lesión que sufrió el hondureño Luis Garrido, desde aquí mi abrazo solidario… ojalá lo veamos regresar a las canchas.

PD. El uniforme de la selección hondureña merecía otros futbolistas. 

 

carlos.albert@milenio.com

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