Juego limpio

Decíamos que…

Esa enorme desfachatez de la Liga “Muy X”, en voz de su presidente Decio de María al presumir un documento hueco y meramente enunciativo, como una solución para evitar la creciente violencia que cubre cada día más al futbol mexicano, pinta de cuerpo entero a esta Liga mediocre y anárquica.

Los 9 capítulos del Manual del Estadio Seguro, son un compendio de buenas intenciones, un documento teórico que de nada servirá mientras no se den a conocer cuáles serán las consecuencias, sanciones y castigos que conllevarán las infracciones a tantos requisitos y exigencias en él mencionadas, y que obviamente esos enunciados se cumplan.

Por otro lado, llama la atención la forma exigente e imperativa en la cual la FMF y la Liga “Muy X” involucran y exigen a las autoridades gubernamentales tanto municipales, estatales y federales, apoyos de todo tipo, como si esas autoridades tuvieran la obligación de invertir parte de su presupuesto para solucionarles sus carencias y su falta de organización como federación deportiva que administra un espectáculo profesional por el cual cobran, y muy bien.

Como por ejemplo:

Capítulo IV, inciso 19.- Los clubes que actúen como locales deberán proporcionar seguridad al cuerpo arbitral, comisario del partido, jugadores, directivos, cuerpos técnicos, oficiales o cualquier persona debidamente acreditada, desde su llegada a la ciudad sede, trayecto y permanencia en el lugar de concentración, trayecto al estadio y mientras se encuentren llevando a cabo una función en el partido, en pasillo, túneles, áreas de vestidores o fuera del estadio en un radio de acción de 125 metros a partir de las puertas de acceso, y dentro de un periodo de tres horas después de terminado el partido.

O sea, ¿el estado tiene la obligación de proveer semana a semana toda la seguridad en los estadios de futbol? ¿Y además a todo un ejército de personajes ligados con el torneo de futbol profesional como si fueran reyes o gobernantes?... ¿Así o más descarado y fuera de lugar?

PD. El país envuelto en llamas de violencia por doquier y la FMF exigiendo miles de policías y millones de pesos para cuidar su juguetito, un juguetito que ellos no han sabido mantener limpio y seguro... No es justo.    


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