Juego limpio

"Cuatitud" mata sensatez

Aunque tuviese buenas intenciones, Alfredo Castillo, titular de la Conade, se ha dejado llevar por su carácter y su personalidad de policía, sumado esto a su exhibicionismo nato y presumiendo su amistad con el presidente Peña Nieto, amistad que obviamente explota sin cuidado alguno.

Es obvio que urge detener esta lucha cuerpo a cuerpo que sostienen los máximos dirigentes de la Conade (Alfredo Castillo) y del COM (Carlos Padilla Becerra), ambos por cierto, moviendo sus piezas, influencias y experiencia para imponer sus feudos y sus intereses.

Si nos atenemos al peso específico de estos dos personajes, es obvio que en el sistema político de nuestro país en el que el presidente es más que un Dios, Padilla tiene las de perder, y a eso se atiene Castillo, aun a costa de arriesgar un tremendo desprestigio internacional, en caso de que el COI nos sancione y nos margine de los eventos bajo su auspicio.

Castillo insiste en una actitud intervencionista al amparo de su amistad con el presidente y Padilla insiste en la autonomía e independencia del COI y de las federaciones, contando con el apoyo de varias federaciones que también se sienten agredidas, ambos se llaman mentirosos y desubicados, ambas partes aducen argumentos con verdades a medias, y en medio de esta lucha de poderes y egos, los que salen perdiendo son, como siempre, los deportistas.

Ya basta de grilla y polaca, ya basta de esa eterna lucha de poderes entre figuras que por una u otra razón, casi siempre ajena al amor y al respeto por el deporte, sostienen los influyentes en turno.

Alguien de muy arriba tiene que ponerle fin a esta desaseada pelea que por momentos parece pleito de lavadero o de cola en tortillería, porque sin entrar al tema "de fondo", lo visible en cuanto a "las formas", es que Castillo se acelera, y al grito de soy cuate del presidente, ha levantado un avispero que ya trascendió nuestras fronteras, y eso no es bueno para nadie.

PD. ¡Para nadie!

carlos.albert@milenio.com
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