Juego limpio

Carta abierta a Don Carlos Slim

Respetable Sr. Don Carlos Slim:

Me parece que nadie mejor que usted, sabe que en el mundo de los negocios y de las empresas, así como en el ambiente de la política, de la educación, de las finanzas, y en general, de todo tipo de relaciones humanas congruentes y bien intencionadas, existe un principio fundamental llamado “conflicto de intereses”, mismo que estoy seguro usted aplica y resguarda en todos sus negocios.

Para no ir muy lejos,“en la casa de bolsa y en el banco de su propiedad” se tienen que respetar y cuidar con pinzas esos principios elementales que deben generar confianza en los inversionistas, incluso existen penas muy fuertes para aquellos que, conocedores de los vericuetos financieros y de las ventajas que implica el manejo del dinero de segundos y terceros, se atrevan a sacar provecho de esos movimientos financieros. Usted mejor que nadie sabe que en muchas empresas existe inclusive, una norma que prohíbe la contratación de familiares, precisamente bajo ese espíritu de cuidar el conflicto de intereses, etc.

Por lo tanto, entenderá fácilmente la prohibición tácita de la FIFA para que en las Ligas profesionales de futbol exista la multipropiedad, algo que a simple vista resulta normal, ético y sano, medida que tiende a cuidar el buen nombre y prestigio (si es que todavía le queda algo) a este bello deporte, que gústeles o no a ciertas personas, debe respetar al aficionado y sus intereses.

Por lo tanto y bajo la premisa de que es usted un hombre de reconocida capacidad y transparente trayectoria, le suplico atentamente haga dos cosas en beneficio de nuestro futbol, de usted mismo y de la afición: 1. Explíquele a su socio, Sr. Jesús Martínez, la teoría del conflicto de intereses, para que entienda que es algo que está muy por encima del amor paternal que esgrime como pretexto para violentar la credibilidad de su grupo. 2. No permita que su bien ganada reputación se ensucie en aras de una supuesta afición al futbol, ni siquiera como rebote por las acciones de quienes no merecen y no tienen la confianza del aficionado, merced a una conducta ajena a los principios de ética y honestidad, entre ellos el mentado conflicto de intereses

Atentamente. 

carlos.albert@milenio.com

twitter@calbert57