Juego limpio

La ley del dinero

Se afianza una vez más y lo hace de manera verdaderamente escandalosa, descarada y cínica.

Resulta que el COM, dirigido por Carlos Padilla Becerra, ha designado por dedazo (aunque obviamente lo disfrazaron de manera que pareciera algo democrático) a Decio de María como miembro de su cuerpo directivo. Como ustedes ya saben, este personaje trabaja en la FMF, y según declaraciones del mismísimo Padilla, fue designado como tal, para conseguir “más inversiones”, es decir, nuevamente se anteponen valores económicos y comerciales, a los valores deportivos y humanos de quienes tienen la obligación de dirigir organizaciones cuyo fin principal es el desarrollo del deporte y sus valores en nuestro país.

Y no tenemos que ir muy lejos para poner ejemplos de esta sinrazón: para sustentar un puesto muy importante está como (i)rresponsable de la Conade uno de los buenos amigos de Enrique Peña Nieto, cuyo único mérito es ese precisamente, su amistad con el Presidente del país, y ahora, para cerrar el circulo vicioso en el Comité Olímpico Mexicano, tenemos este negro nombramiento de un personaje que llega a este organismo para llevar dinero de comercialización

Así de descarado el tema, Decio de María no tiene ni la más remota idea de lo que es el olimpismo, ni le importa un comino la filosofía olímpica, y mucho menos tiene el deseo de que nuestros deportistas crezcan y nuestro deporte se fortalezca… Decio de María es una figura que servirá como vigilante de los intereses de Televisa a la hora de tomar decisiones y repartir los derechos de transmisión de los grandes eventos internacionales como Panamericanos, Olímpicos, etc… Para eso presionó Televisa al imponer a De María, para que no le vuelva a pasar lo que le sucedió en los pasados Juegos Olímpicos, que por exceso de confianza se quedaron sin esos derechos y por consiguiente dejaron de ganar millones de dólares.

A eso se refiere todo este absurdo nombramiento… De eso se trata este tema y todo este vergonzoso numerito montado por el COM.

PD. Qué pena… vamos de mal en peor. Pobre deporte mexicano.

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