Juego limpio

Sí… pero no. No… pero sí

Aquí van las palabras textuales del Piojo Herrera, a ver si usted le entiende, se arranca diciendo:

-“El equipo juega bien”. (¿??¿).

-“Tuvimos la pelota, tantito te descuidas y te dan la vuelta”. No, posí.

-“Fueron descuidos y errores, en el segundo tiempo dejamos de trabajar”. No, posí.

-“Faltó manejo del juego, después del segundo gol”. No, posí.

-“Dejamos de jugar, nos paramos, perdimos la pelota, y ellos aprovecharon nuestros errores”. No, posí.

CON USTEDES…  “CANTINFLAS” HERRERA

O sea… jugamos bien, pero no jugamos bien, porque cometimos errores muy claros, que ellos aprovecharon, pero en realidad jugamos bien hasta que dejamos de jugar bien y ellos se dieron cuenta de que ya no estábamos jugando tan bien ni tan mal y perdimos el balón por estar jugando bien, pero solo tantito, y después cuando parecía que ya volvíamos a jugar bien, les dimos oportunidad de que ellos jugaran menos mal que nosotros y entonces fue cuando jugamos menos bien y no tan mal, pero ya hacia el final del juego nos dimos cuenta de que no habíamos jugado tan bien ni tan mal ni tan regular, sino realmente muy sin chiste en la mitad del segundo tiempo, hasta que cometimos algunos errores no tan claros ni tan peligrosos en algunos tiros de esquina en contra y a favor que no supimos resolver ni bien ni mal, sin embargo y a pesar de que jugamos bien, antes de que jugáramos regular tirándole a muy mal, durante un momento volvimos a jugar medio bien y mal al cometer algunos errores ya sin posesión de la pelota y sin manejo del partido cuando parecía que jugábamos más mal que bien, y lo peor fue ese momento en que a pesar de que jugábamos bien cometimos errores y descuidos tomando en cuenta que teníamos la posesión y el control y buena circulación justo cuando nos metieron cuatro goles de casualidad. Así es el futbol… Tantán.

Obviamente todo esto salpicado con la infaltable carrera al final del juego para reclamarle al árbitro su trabajo, y con una actitud mal encarada en la conferencia de prensa.

PD. Lo dicho, ya perdimos al Piojo. Ni dirige ni es chistoso ni sabe cómo resolver sus problemas.  

 

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