Juego limpio

Avisos muy preocupantes

Los que se viven y se han destapado actualmente alrededor de las dos instancias deportivas internacionales más importantes del mundo, la terrrible corrupción que ha permeado hasta los altísimos mandos de la FIFA( Federación Internacional de Futbol Asociación), y el tema de hoy, relacionado con el “doping de Estado” descubierto y comprobado en el corazón del deporte ruso previo a los Juegos Olímpicos a celebrarse en Brasil en los proxinos días, asunto que afecta el eje motor del otro gigante del deporte... el COI (Comité Olímpico Internacional).

Me parece que estos dos escandalazos, nos deben servir para reflexionar seriamente y muy a fondo, acerca del camino que se le debe restituir al deporte como método de educación, crecimiento y formación humana.

El deporte es, por encima de cualquier otro tipo de actividad, la forma más universal y penetrante de sembrar en el ser humano los valores éticos y de moral social indispensables para el crecimiento interno y externo, es decir, para crecer individual y colectivamente en un ambiente de valores y límites aprendidos para respetarse y respetar “al otro” en forma personal y social. De tal manera que cuando alguien intenta o logra hacer trampa violando “las reglas del juego”, se está atentando no solo contra los rivales directos… se está atentando contra la salud social, cuando se viola la ética deportiva y se violentan esas reglas deportivas, se está atentando contra las buenas costumbres sociales… contra la moral social… contra la humanidad entera.

Creo que es hora de que los gobiernos detengan de tajo los abusos, trampas y delitos de todo tipo, que se están cometiendo en las instituciones que administran el deporte a nivel mundial. No podemos permitir que un grupo de ladrones sin escrúpulos ni valores humanos se adueñen del deporte y lo utilicen para fines no solo ajenos, sino contrarios a su esencia y espíritu.

El deporte es el máximo reducto de la humanidad para mantener un orden social ligado a valores superiores y universales… cuidémoslo y seamos severos con quienes lo están convirtiendo en todo lo contrario.

PD. El deporte no es un juego.

carlos.albert@milenio.com

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