Juego limpio

América, justo campeón

En un juego accidentado y de escasa calidad, el América hizo lo necesario para llevarse el campeonato de un torneo en el que ya había demostrado ser el mejor al término de las fechas estipuladas en el llamado “torneo regular”.

América salió a darle la vuelta a la tortilla y lo consiguió con tres goles, dos de ellos golazos que no dejan duda al respecto, sin importar que un poco más adelante, el árbitro Paul Delgadillo hubiese ensuciado el encuentro de manera absurda e incompetente, y conste que no hablo de favorecer a ninguno de los equipos, creo que su trabajo “fue factor”, porque cuando se expulsan tres jugadores del mismo equipo, el espectáculo acaba por los suelos… Ni Chiquidrácula en sus mejores tiempos, se atrevió a cosa parecida y curiosa.

Me pasé toda la Liguilla gritando que los árbitros habían dejado las tarjetas rojas en el vestidor, y ahora creo que Delgadillo no supo aplicar el criterio para utilizarlas profesionalmente. Ni muy muy, ni tan tan.

Hasta antes de las tres expulsiones de jugadores de Tigres, el juego transcurrió más o menos emotivo, nada del otro mundo, pero la necesidad de anotar se notaba en los americanistas y eso le daba saborcito al juego, y cuando llegó el primero de los dos golazos iniciales del América las cosas parecían mejorar, pero Delgadillo se volvió loco.

América mereció el juego y el título, pero me hubiese gustado que el partido no hubiese terminado así.

Mención aparte merece la afición que convirtió el Azteca en una fiesta deportiva.

TÍTULO DESCAFEINADO

Fue una Final que retrató a la perfección lo que vimos toda la temporada, poco futbol, buenos goles, pésimo arbitraje y escaso espectáculo.

En cuanto al tema Mohamed–América, resultó triste ver cómo celebraban por un lado los jugadores y Mohamed, y por otro, Peláez y su directiva. Qué desastre, el empleado por un lado, y los directivos hechos a mano por el otro, distinción de clases, muestras y abusos de poder. Los de sangre azul y los terrenales, cada uno en su lugar, juntos pero no revueltos, fue un título desabrido.

PD. Qué mensaje tan brutal para Matosas.   

 

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