Especial

"À votre santé"

Aprovechando el descanso futbolístico de cara a los cuartos de final de la Euro, en donde por cierto se enfrentarán por un lado Polonia-Portugal y Bélgica-Gales, y por el otro, Italia-Alemania y Francia-Islandia, me sentí atraído para visitar el barrio de Montmartre, sitio histórico y reconocido mundialmente por cuanto a la cantidad de grandes artistas y bohemios que ahí se reunían para crear parte de sus obras maravillosas.

Barrio hermoso, en lo alto de un pequeño monte, coronado por un templo incomparable desde cuyo frontis se puede admirar gran parte de la ciudad de París y desde donde pude observar maravillado, la forma en que esta ciudad se ha resistido a cambiar sus formas y con ello su alma, su espíritu.

París sigue siendo una ciudad con escasos rascacielos, mantiene su exquisito sabor y se deja arrullar por el río Sena. París aún sabe a casona familiar, a pesar de que la recorren diariamente miles de vehículos (por cierto cada día más y más motocicletas), muchísimas de sus calles y avenidas mantienen sus pisos de piedra, sus edificaciones no sobrepasan los cuatro pisos, y han insistido en construir con esas ventanas luciendo su herrería tan peculiar con sus jardineras floreadas en esta época… sus grandes avenidas y sus múltiples glorietas de todos tamaño sirven como puntos de unión y distribución entre sectores y distritos, o para cruzar el Sena a través de sus magníficos puentes ancestrales.

París no es solamente la Torre Eiffel, o el Arco del Triunfo, París sigue siendo un aroma diferente, un platillo para degustarlo lentamente, un paisaje que se repite en cada esquina y en cada rincón… una postal que solo cambia para mejorar. Quién no ha oído hablar del Molino Rojo o el Gato Negro; quién no ha admirado los lienzos de Monet, Van Gogh, Degas, Manet, Renoir, etc… Pueden ustedes decir que exagero, pero si ponen atención, podrán verlos pasar por ahí o verlos sentados en un cafetín discutiendo y peleando, abrazándose o brindando.

Este es un barrio por donde apenas ha pasado el tiempo… á votre santé. 

carlos.albert@milenio.com