Especial

Más vale tarde que nunca…

Sabiendo que el juego Alemania-Italia se jugaría en Burdeos, nos plantamos en el coche y para allá  fuimos. Inmediatamente después de registrarnos en el hotel, nos fuimos al estadio para vivir el acceso de los miles de aficionados que llegaban como ríos por todas las avenidas y calles que desembocan en las cercanías; no exagero al decirles que muchas personas, entre ellos también nosotros,  tuvimos que dejar los autos  a distancias considerables para poder llegar a tiempo, después de haber cruzado las barreras de vigilancia y estar listos a la hora del silbatazo inicial.

El ambiente era increíble  y ya desde ese momento se veían más camisetas alemanas que italianas. Resultaba imposible faltar a este juego, que por lo menos para un servidor, representaría el mejor exponente de esta Euro… pensábamos que sería una final adelantada.

El Alemania-Italia nos tenía contentos desde que supimos que este encuentro se había pactado, sin embargo, salvo su mejor opinión, resultó muy normalito, ya que si bien se decidió en penaltis y eso le dio un sabor especial y mucha emoción porque fueron 18 penaltis cobrados —si mal no recuerdo siete de ellos fueron fallados—, el desarrollo del juego fue bastante regular.

Ambos equipos salieron tensos, nerviosos, amarrados, tiesos, era obvio que no habían podido dejar los nervios en el vestidor, se movían con mucho recelo, sus pases eran muy cortos y buscando no equivocarse. Fue en la primera parte cuando Italia se quedó enconchada en su medio terreno, recordándonos aquella época del famoso catenaccio, lo que aprovechó Alemania para presionar y dominar, aunque era un dominio muy flojito; en el segundo tiempo hubo una pequeña mejoría porque Italia adelantó un poco más sus líneas, y justo al minuto 60, cuando el público estaba abucheando a los equipos por su falta de espíritu ganador… llegó el primer gol que forzó a las selecciones a despertar. Cuando el juego se empató un poco más tarde, entonces, y solo entonces, se inició otro tipo de partido, más acorde con lo esperábamos.

El empate forzó tiempos extra y finalmente a las tandas de penales, que como ya comenté fueron 18 incluyendo siete fallados, algo increíble dada la calidad de los jugadores que los fallaron, y así fue como, después de 54 años… 120 minutos y 18 penaltis, Alemania logra finalmente derrotar a los italianos…bien dicen que más vale tarde que nunca. 

carlos.albert@milenio.com