Especial

Desde París

Después de haber presenciado el Alemania-Italia, ayer por la noche (sábado para mí), y antes de abandonar Burdeos hoy por la mañana, (domingo para mí), para llegar a tiempo al estadio en París para ver el Francia-Islandia, pudimos visitar brevemente un viñedo de los muchos que dominan esta tierra vitivinícola por excelencia, invitados por conocidos comunes; Don Vicente, el propietario, nos trató de manera increíble… familiar y afable.

Con un gran don de gente, nos compartió un breve recuento no solo de sus tierras, sino de lo que ha sido la historia de la mayoría de cientos de familias que viven arraigadas a estas ancestrales tierras tanto o más que los viñedos milimétricamente plantados, formando líneas verdes perfectas que se pierden en el horizonte hasta donde la vista alcanza.

Orgulloso de su vino y sobre todo del vino que se produce en esta tierra, me fue imposible rechazar “algo bueno” cuando nos presentó su botella familiar y unos pinchos y quesos para degustar… una visita rápida a su cava familiar y el orgullo de decenas de fotografías familiares teniendo siempre como fondo alguno de sus viñedos, fueron motivo de una charla agradable y de momentos que no olvidaré.

Por supuesto que de mi parte hubo una insistente invitación para que nos visitara en México junto con su hija Ofelia, ya que lamentablemente Don Vicente es viudo, pero todo fue inútil, tal parece que Don Vicente está más enraizado a sus tierras que su propia cosecha.

Imposible conocer medianamente esta ciudad en tan poco tiempo, pero sé que nunca olvidaré su perfil ni su horizonte, y vuelta a París para llegar a tiempo para ver el Francia-Islandia (comentario aparte en mi columna)…

Otro día cargado de emociones y recuerdos en este viaje tan movido, pero al mismo tiempo tan “vivido” por Francia… À votre santé. 

carlos.albert@milenio.com