Especial

Desde París

En este primer sábado de mi estadía en París, aunque se sigue hablando mucho del Brexit, el clima ayudó mucho para que los parisinos y los miles de turistas que por acá nos movemos, saliéramos a la calle a disfrutar de una cuidad hermosa y con tantos atractivos turísticos, así que llegamos hasta la tumba de Napoleón, monumento impresionante y bellísimo, que se ubica en La Torre de los Invalidos, colindando con el Museo del Ejército, tumba que alberga no solo los restos de este héroe francés, sino de varios de sus familiares y otros hombres que sirvieron a su país con honor.

Alertados por aquellas noticias que hablaban de más de 9 mil policías y miembros del ejército que estarían vigilando los puntos de reunión importantes, sacamos las antenas para ver si en efecto estas medidas de seguridad y previsión están funcionando de manera visible… ¿y saben qué?, para nada, ni aquí ni en ninguno de los lugares de grandes concentraciones, como pueden ser la Torre Eiffel o el Arco del Triunfo, y tampoco en este monumento tan visitado hemos sufrido la menor molestia o incomodidad por medidas de seguridad engorrosas o exageradas… efectivamente, en estos lugares se ven pequeños grupos de militares armados hasta los dientes, caminando en grupo y sí realizan maniobras de cacheo personal en la entrada a cada persona, pero muy tranquilamente y sin malos modos o caras largas; sin embargo, de pronto y por casualidad, al estar tomando algunas fotografías del lugar, descubrí sobre el cielo de la tumba de Napoleón, volando a baja altura —apenas por arribita de los edificios colindantes—  un par de drones oficiales, con varias cámaras, bien cubiertos en el centro de unas burbujas transparentes… pero aún ahora me pregunto, ¿de qué sirven los drones en caso de algún atentado?, ¿acaso solo para tener imágenes nítidas de alguna desgracia?, ¿podrían servir para identificar (en caso necesario) a las personas que deambulamos por esos sitios de gran atractivo turístico?  Esperamos que todo esfuerzo en este sentido valga la pena y que esta justa deportiva viva sus días en medio de un ambiente de fiesta como hasta ahora la hemos vivido. 

carlos.albert@milenio.com